Thursday, January 7, 2010

CANON SEGUNDO DE LA "TAXA CAMARAE"

El siguiente texto lo lei del libro de Pepe Rodríguez "La vida sexual del clero, (pagina 19)", nos da una idea de como el clero Romano le pagaba al Papa si cometían una falta en contra del voto del celibato sacerdotal, si los feligreses pagaban por indulgencias, por sacar a sus familiares del purgatorio, por misas gregorianas, por bautizar a sus hijos, por casarse, por todo tenían que pagar al vaticano. Asi que al Papa, todos le tenían que pagar tanto los fieles como los sacerdotes.


"Si el eclesiástico, además del pecado de fornicación, pidiese ser absuelto del pecado contara natura o de bestialidad, debera pagar [a las arcas papales] 219 libras, 15 sueldos. Mas si solo hubiese cometido pecado contra natura con ninos o con bestias y no con mujer, solamente pagara 131 libras, 15 sueldos"

[Canon segundo de la Taxa Camarae, promulgada por el Papa Leon X]

Que es lo que vemos detras de la cara de piedad y las sotanas? vemos una apariencia de piedad solamente y claramente se nota el interes real, que no se puede ocultar porque no tiene otro nombre lo que exige la ley vaticana a sus subyugados sacerdotes, obligados en todo tiempo a beneficiar las arcas vaticanas, a cambio de ese servicio que hacen tienen lo que el Papa puede ofrecerles, su protección, su encubrimiento, sus riquezas, la aceptación ante todo el mundo, los lujos y beneficios que obtienen por ser los representantes del Papa, porque de Cristo no son representantes. El verdadero representante de Dios, es aquel ministro que obedece a los mandamientos de Cristo, uno de esos primeros mandamientos es que debe ser casado, marido de una sola mujer, que no sea un borracho, que sepa educar a sus hijos. Que curioso es que los sacerdotes católicos no tienen las características de los Ministros bíblicos de Cristo, un sacerdote del clero romano es todo lo contrario, o tiene las características opuestas, le dan la contra al evangelio, haciendo a un lado lo que dicen las sagradas escrituras, invalidando asi el ministerio cristiano y poniendo el de ellos mismos. pueden preguntarse Ustedes ?Por que la biblia no menciona la palabra Papa, o Cardenal? ?Por que no se casan? ?Por que muchos fieles católicos miran a los sacerdotes en las cantinas e inclusive exediendose en la dosis del vino de consagrar?
?Porque los ponen al frente de una iglesia si no saben gobernar su casa y sus hijos?
?A caso el colegio de cardenales junto con el papa no han leido o tomado en consideración la carta primera del Apóstol Pablo a Timoteo, dándole claras y precisas instrucciones de cuales son las normas para un Obispo? bueno amigos, hay mucho de que hablar, hasta la próxima.

Wednesday, January 6, 2010

MIGUEL HIDALGO MURIO EXCOMULGADO

Miguel Hidalgo y Costilla, el “Padre de la Patria”, murió excomulgado por la Iglesia católica

El pasado 30 de agosto, el arzobispado de México dio a conocer su postura en torno a la excomunión y degradación de los curas Miguel Hidalgo, “Padre de la Patria”, y José María Morelos, “Siervo de la Nación”, respectivamente, en el contexto de los festejos del Bicentenario de la Independencia a celebrarse este año.

El sacerdote Gustavo Watson, director del archivo histórico del arzobispado, declaró que los próceres de la Independencia “no murieron excomulgados, sino en condición de sacerdotes, y por lo mismo es necesario hacer en los libros de historia las correcciones del caso” (La Crónica, 31 de agosto de 2009).

En su obstinación por limpiar su pasado, la jerarquía católica pretende reescribir la historia de México recurriendo a la tergiversación de los hechos; procura deslindarse del juicio de la historia, cuando fue la Iglesia católica quien se opuso y combatió al movimiento de Independencia: condenó a los insurgentes, aplicó juicio inquisitorial a los sacerdotes que simpatizaban con aquéllos, celebró misas con Te Deum las victorias de los realistas y negó la absolución a quienes comulgaban con las ideas de libertad.

Excomuniones de Hidalgo

La jerarquía católica afirma que la excomunión decretada por Manuel Abad y Queipo en 1810 no fue válida, bajo el argumento de que éste era obispo electo de Valladolid, Michoacán, sin la correspondiente consagración episcopal.

Al hablar de la excomunión de Hidalgo, es obligado remitirse a un “conjunto de edictos de excomunión”. No es correcto hablar de uno –como pretende la jerarquía católica– cuando están documentados por lo menos seis, de diferentes obispos, en donde sistemáticamente se descalifica al “Padre de la Patria”; se agregan a aquéllos, el juicio inquisitorial y la degradación sacerdotal de la que fue objeto.

Manuel Abad y Queipo publicó, el 24 de septiembre de 1810, un edicto en el que excomulgaba al Cura de Dolores y a sus partidarios:

“Un sacerdote de Jesucristo […] el Cura de Dolores don Miguel Hidalgo, levantó el estandarte de la rebelión y encendió la tea de la discordia y la anarquía, y seduciendo a una porción de labradores inocentes, les hizo tomar las armas…

En este concepto, y usando de la autoridad que ejerzo como Obispo electo y Gobernador de esta Mitra, declaro que el referido D. Miguel Hidalgo, Cura de Dolores y sus secuaces […] son perturbadores del orden público, seductores del pueblo, sacrílegos y perjuros, y que han incurrido en la excomunión mayor del canon* Siquis Suadente Diabolo […] Los declaro excomulgados vitandos, prohibiendo, como prohíbo, el que ninguno les dé socorro, auxilio y favor, bajo pena de excomunión mayor ipso facto incurrenda”.[1]

La anterior excomunión fue ratificada por otros obispos, entre ellos el arzobispo de México, Francisco Javier Lizana y Beaumont. Como hubo quien pusiera en tela de juicio la legitimidad de Abad y Queipo, por haber sido nombrado por la Regencia,[2] el arzobispo Lizana expidió un edicto el 11 de octubre de 1810 en el que declara que la censura del obispo electo era válida e impuesta conforme a los cánones:

“Nos, D. Francisco Javier de Lizana y Beaumont, arzobispo de México […] Habiendo llegado a nuestra noticia que varias personas de esta ciudad de México y otras poblaciones del arzobispado disputan y por ignorancia o malicia han llegado a afirmar no ser válida ni dimanar de autoridad legítima la declaración de haber incurrido en excomunión las personas respectivamente nombradas e indicadas en el Edicto que con fecha de 24 de septiembre último expidió y mandó publicar D. Manuel Abad y Queipo […] por lo cual hacemos saber que dicha declaración está hecha por un superior legítimo con entero arreglo a derecho, y que los fieles cristianos están obligados […] bajo pena de pecado mortal y de quedar excomulgados, a la observancia de lo que la misma declaración previene, la cual hacemos también Nos por lo respectivo al territorio de nuestra jurisdicción […]. Mandamos por el presente Edicto, bajo pena de excomunión mayor ipso facto incurrenda, que no se dispute la mencionada declaración de excomunión hecha y publicada por el obispo electo”. [3]

En este tenor, el jesuita José Gutiérrez Casillas, en su obra Historia de la Iglesia en México ─que cuenta con las debidas licencias eclesiásticas─ aporta un dato concluyente: “Abad y Queipo fue ciertamente dispensado de la irregularidad de su nacimiento, pues era hijo natural. Además la elección como obispo fue válida y legítima”. [4]

El arzobispo de México, días antes de la citada ratificación, había dirigido una exhortación a los habitantes de su diócesis, el 28 de septiembre de 1810, en la que les prohibía “que se unieran a la revolución”,[5] asemejando a Hidalgo con el anticristo:

“Al frente de los insurgentes se halla un ministro de Satanás, preconizando el odio y exterminio de sus hermanos y la insubordinación al poder legítimo. Mirad qué precursor del anticristo se ha aparecido en nuestra América para perdernos […] Yo no puedo menos de manifestaros que semejante proyecto no es ni puede ser de quien se llama cristiano […] Si el observar lo que él mismo nos manda os conducirá al cielo, el practicar lo contrario [luchar por la Independencia] os llevará infaliblemente al infierno”.[6]

Los obispos de Guadalajara, Antequera (Oaxaca) y Puebla, siguiendo el ejemplo del arzobispo Lizana, expidieron sus propios edictos de excomunión.

El obispo de Guadalajara, Juan Ruiz y Cabañas, en su edicto del 24 de octubre de 1810, escribió: “…adoptamos y vibramos la misma censura [excomunión] que fulminó el obispo de Valladolid…”.[7] En otra exhortación episcopal, dicho prelado etiquetaba a los insurgentes de “apóstatas, cismáticos, perjuros, sediciosos, seductores y opositores a Dios, la Iglesia y la religión”..[8]

Los obispos Antonio Bergosa y Manuel González del Campillo, de Antequera y Puebla, respectivamente, dictaron sendas excomuniones al interior de sus diócesis.[9] En lo sucesivo, otros documentos episcopales condenaron a los insurgentes, a quienes acusaron de herejes, ladrones, ignorantes, sacrílegos y otros tantos calificativos. Vieron a la insurgencia como una “enfermedad”, y a los insurgentes como “cetáceos, animales mitológicos y encarnaciones de Satanás”.[10]


Manuel López Gallo, en su libro Economía y Política en la historia de México, transcribe una de las “excomuniones”:

“…Que el Padre que creó el hombre le maldiga; que el Hijo que sufrió por nosotros le maldiga; que el Espíritu Santo que se derrama en el bautismo le maldiga; que la Santa Cruz de la cual descendió Cristo triunfante sobre sus enemigos le maldiga; que María Santísima, Virgen siempre y Madre de Dios, le maldiga […] Sea condenado Miguel Hidalgo y Costilla en dondequiera que esté, ya sea en la casa, en el campo, en el bosque, en el agua o en la Iglesia. Sea maldito en vida y muerte. Sea maldito en todas las facultades de su cuerpo. Sea maldito comiendo y bebiendo, hambriento, sediento, ayunando, durmiendo, sentado, parado, trabajando o descansando y sangrando. Sea maldito interior y exteriormente; sea maldito en su pelo, sea maldito en su cerebro y en sus vértebras, en sus sienes, en sus mejillas, en sus mandíbulas, en su nariz, en sus dientes y muelas, en sus hombros, en sus manos y en sus dedos. Sea condenado en su boca, en su pecho, en su corazón, en sus entrañas y hasta en su mismo estómago. Sea maldito en sus riñones, en sus ingles, en sus muslos, en sus genitales, en sus caderas, en sus piernas, sus pies y uñas. Sea maldito en todas sus coyunturas y articulaciones de todos sus miembros; desde la corona de su cabeza hasta la planta de sus pies, no tenga un punto bueno. Que el Hijo de Dios viviente con toda su majestad, le maldiga, y que los cielos de todos los poderes que los mueven, se levanten contra él, le maldigan y le condenen, a menos que se arrepienta y haga penitencia. Amén, así sea, Amén”.[11]

El juicio inquisitorial de Hidalgo

El Tribunal de la Inquisición presentó 53 cargos contra Hidalgo, [12] excepto la acusación de concubinato ─en el que incurría la mayor parte de sacerdotes, incluidos los miembros del propio tribunal─ atribuyéndole delitos de todo género “contra la fe”: “herético, apóstata, impío, materialista, deísta, libertino, insurgente, cismático, judaizante, luterano, calvinista, criminal, violador de las leyes divinas y humanas, sacrílego, implacable enemigo del cristianismo y del Estado…”.[13]

El 13 de octubre de 1810, la Inquisición excomulgó a Hidalgo,[14] acusándolo de “intenciones subversivas, malicia, depravación, avaricia, infamia, envidia, proclividad al crimen, animadversión, engaño y perfidia”.[15]

La persecución del tribunal del Santo Oficio hacia los próceres de la Independencia fue más allá de los citados edictos de excomunión; al caer los jefes insurgentes en sus manos, fueron sometidos con saña a denigrantes procesos, acusándoles de todos los males posibles y, por último, victimados, tras infligirles crueles torturas.

Degradación sacerdotal

El proceso degradatorio de Hidalgo se llevó a cabo el 29 de julio de 1811, en Chihuahua. El derecho canónico de la época prohibía, bajo pena de excomunión, privar de la vida a un eclesiástico, por lo que el alto clero tuvo que proceder a la degradación sacerdotal del “Padre de la Patria”. El doctoral de la Iglesia de Durango, Francisco Fernández Valentín, fue el responsable del acto en comento. Mientras le arrancaba la sotana y el alzacuello, pronunció las siguientes palabras:

“Por la autoridad de Dios Omnipotente, Padre, Hijo y Espíritu Santo y la nuestra, te quitamos el hábito clerical, te desnudamos del adorno de la religión y te despojamos de todo orden, beneficio y privilegio […] y por ser indigno de la profesión eclesiástica, te devolvemos con ignominia al estado seglar”.[16]

Fernández Valentín raspó con un cuchillo la piel de la cabeza del reo, las palmas de sus manos, las yemas de sus dedos y cortó parte de su cabello, con el fin de “despojarle” del orden sacerdotal.

Hidalgo fue fusilado en Chihuahua, como generalísimo del ejército insurgente, el 30 de julio de 1811, después de haber sido degradado de sacerdote. El fusilamiento del “Padre de la Patria” fue celebrado el 10 de agosto de 1811 por el clero de México con Te Deum solemne.[17] Como la palabra “escarmiento” y “advertencia” estaban a la orden del día, los cuerpos de Hidalgo, Allende, Aldama y Jiménez fueron decapitados, y las cabezas conducidas a la ciudad de Guanajuato, en donde fueron clavadas en garfios y colocadas en los cuatro ángulos de la Alhóndiga de Granaditas.[18]

La Institución religiosa que persiguió, juzgó y entregó a la muerte a Hidalgo y compañeros de lucha, con todo su poderío, reconoció la Independencia de México hasta 1836. Este es el pasado que la Iglesia católica quisiera que el pueblo de México olvidara.



Guadalajara, Jalisco, 04 de enero de 2010

Responsable de la publicación:

Iglesia La Luz del Mundo A. R.

Comunicación Social


* Los énfasis en negritas son nuestros.

[1] Gabriel Méndez Plancarte, Hidalgo: Reformador intelectual y libertador de esclavos, Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, Morelia, 1982, pp. 108-109.

[2] José Gutiérrez Casillas S. J., Historia de la Iglesia en México, Porrúa, México, 1974, p. 225.

[3] Antonio Pompa y Pompa, Procesos inquisitorial y militar seguidos a D. Miguel Hidalgo y Costilla, Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, Morelia, pp. 148-149.

[4] Gutiérrez, op. cit., p. 225.

[5] Ídem.

[6] Genaro García, “El clero de México y la guerra de Independencia”, en Documentos inéditos o muy raros para la historia de México, Biblioteca Porrúa n. 60, Porrúa, p. 386.

[7] Ídem, p. 114.

[8] Ana Carolina Ibarra, El Cabildo catedral de Antequera, Oaxaca y el movimiento insurgente, El Colegio de Michoacán, Zamora, 2000, p.214.

[9] Fernando Pérez Memen, El Episcopado y la Independencia de México, Jus, México, p. 81.

[10] Ibarra, op. cit., p. 214.

[11] Manuel López Gallo, Economía y política en la historia de México, Caballito, México, 1965, pp. 110-111.

[12] Jesús Amaya, El Padre Hidalgo y los suyos, Lumen, México, 1952, p.. 105.

[13] I. Grigulévich, La Iglesia católica y el movimiento de liberación en América Latina, Progreso, Moscú, 1984, p. 131.

[14] Claudia Sierra Campuzano, Historia de México a la luz de los especialistas, Esfinge, México, 2001, p. 145.

[15] Grigulévich, op. cit., p. 131.

[16] Luis Rodríguez Nájera, Las Leyes de México y la Iglesia católica romana, Guadalajara, 1968, pp. 28-30.

[17] Grigulévich, op. cit., p. 133.

[18] Ernesto Lemoine, “Nueva España a principios del Siglo XIX”, en Historia de México, Tomo VIII, Salvat, México, 1979, p. 1689.

Tuesday, January 5, 2010

COMPARACIÓN BÍBLICA SOBRE LA PEDERASTIA

COMPARACIÓN BÍBLICA SOBRE LA PEDERASTIA

Si bien la pederastia es por definición el abuso sexual que se hace contra un niño y también el que comete ese crimen se cataloga por los diccionarios como un sodomita, palabra que surge en la antigua ciudad de Sodoma y Gomorra las cuales estaban llenas de gente perversa que practicaban la homosexualidad Deuteronomio 23:17 No haya ramera de entre las hijas de Israel, ni haya sodomita de entre los hijos de Israel, además dice en Levíticos 18:22 No te echarás con varón como con mujer; es abominación. Era una práctica sexual que Dios reprobaba y prohibía a todo miembro del pueblo de Israel, era evidente que Dios quería guardar la salud mental y sexual de todos ellos. La sentencia para esas dos ciudades fue el ser quemadas y así lo hizo Dios, ahora hablando en la época del apóstol Pablo vemos como también da una sentencia a todos los que practicaban la homosexualidad y les gustaba echarse con hombres 1Corintios 6:9 ¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los afeminados, ni los que se echan con varones,…ni los estafadores, heredarán el reino de Dios. Ahora quiero mostrarles también otro texto bíblico donde precisamente se refiere el apóstol Pablo a los Romanos y da una sentencia profética acerca de lo que iba a acontecer con el clero Romano, examínalo con detalle y compáralo a lo que se oye y se lee en los noticieros y periódicos de circulación mundial acerca del Clero Romano:

Romanos 1:21 Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido.
22 Profesando ser sabios, se hicieron necios,
23 y cambiaron la gloria del Dios incorruptible en semejanza de imagen de hombre corruptible, de aves, de cuadrúpedos y de reptiles.
24 Por lo cual también Dios los entregó a la inmundicia, en las concupiscencias de sus corazones, de modo que deshonraron entre sí sus propios cuerpos,
25 ya que cambiaron la verdad de Dios por la mentira, honrando y dando culto a las criaturas antes que al Creador, el cual es bendito por los siglos. Amén.
26 Por esto Dios los entregó a pasiones vergonzosas; pues aun sus mujeres cambiaron el uso natural por el que es contra naturaleza,
27 y de igual modo también los hombres, dejando el uso natural de la mujer, se encendieron en su lascivia unos con otros, cometiendo hechos vergonzosos hombres con hombres, y recibiendo en sí mismos la retribución debida a su extravío.
28 Y como ellos no aprobaron tener en cuenta a Dios, Dios los entregó a una mente reprobada, para hacer cosas que no convienen;
29 estando atestados de toda injusticia, fornicación, perversidad, avaricia, maldad; llenos de envidia, homicidios, contiendas, engaños y malignidades;
30 murmuradores, detractores, aborrecedores de Dios, injuriosos, soberbios, altivos, inventores de males, desobedientes a los padres,
31 necios, desleales, sin afecto natural, implacables, sin misericordia;
32 quienes habiendo entendido el juicio de Dios, que los que practican tales cosas son dignos de muerte, no sólo las hacen, sino que también se complacen con los que las practican.
[Biblia Reina Valera 1960]

Hoy en día el clero católico quiere decir que este mal no existía antes pero sabemos que no es así, sino que sabemos que en la historia de la Institución Católica Romana, desde que se prohibió que los sacerdotes se casaran comenzaron con toda su astucia a buscar el placer sexual que habían perdido los que abrazaban el sacerdocio católico. La raíz de la perversa ley del Celibato también la conocemos y se llama avaricia, codicia, amor al dinero que es la raíz de todos los males del hombre. Así lo hizo el papado un negocio redondo, en el cual no había modo de que se compensara monetariamente a las familias de los sacerdotes si ya con el celibato sacerdotal se quitaba esta salida de dinero; de este modo las arcas vaticanas se enriquecían mas y mas. Pero también hemos oído y leído en las noticias como ha habido salidas millonarias de la institución católica en todo el mundo para silenciar los miles de abusos cometidos por sacerdotes que disque practican el celibato sacerdotal. ¿Usted que opina?

Monday, January 4, 2010

PALABRA DEL DIA: PEDERASTIA

pederastia.

(Del gr. παιδεραστία).

1. f. Abuso sexual cometido con niños.

2. f. sodomía.

Definición tomada del diccionario de la Real Academia Española.

Nota: Es un crimen cometido mayormente por sacerdotes católicos enfermos de la mente, es una de las característica producidas por el celibato sacerdotal impuesto por la Institución Católica Romana, apoyada celosamente y también encubiertamente por el Papa Benedicto XVI. !!!Es el secreto a voces mas grande de toda la Tierra.!!!

ATAQUE AL PAPA BENEDICTO XVI [TOMA DE OTRO ANGULO]

!OH Y AHORA QUIEN PODRA DEFENDERME!

UNA MUJER TUMBO A BENEDICTO XVI EN LA MISA DE GALLO DEL 2009

Monday, December 28, 2009

CANCION: "WAR" PELEAR CONTRA EL VERDADERO ENEMIGO



Sinead O'Connor prosigue su campaña contra la Iglesia

La cantante, antes de la disculpa del Papa Benedicto XVI, pedía su dimisión por los abusos que silenció la Iglesia

REUTERS - Dublin - 11/12/2009
La polémica cantante Sinead O'Connor lo ha vuelto a hacer.
La artista no ha cambiado su actitud contra la Iglesia Católica y pidió la dimisión del Papa de Benedicto XVI en un email dirigido a un periódico irlandés el pasado martes, con anterioridad a la reunión entre líderes de la Iglesia Irlandesa y el Papa en el Vaticano.
Dos días antes de que Benedicto XVI condenara públicamente, a través de su portavoz Federico Lombardi, los casos de pedofilia en Irlanda, la cantante emprendía su particular campaña y le instaba a abandonar su puesto por el silencio que durante 30 años había guardado la institución eclesiástica entorno al problema.
En la misiva O'Connor, conocida por quemar en televisión, hace años, una fotografía del Papa Juan Pablo II, expresó que:
"La Iglesia no ha tenido ningún problema en expresar sus opiniones cuando queríamos anticonceptivos o el divorcio ", ha dicho O'Connor. "No hay problema criticar el El Código Da Vinci. No hay problema criticar Naomi Campbell por usar una enjoyada cruz. (...)
Sin embargo, cuando se trata de los males realizado por los pedófilos vestidos de sacerdotes, la Iglesia mantiene su silencio. Es grotesco, increíble y extraño. Ellos no quieren decir nada, pero son el
mal".

Friday, December 18, 2009

LAS GUADALUPANAS DE MEXICO Y ESPANA


La Virgen de Guadalupe de Mexico, copia de La Virgen de Guadalupe de Extremadura en España

Publicado por La Mujer de Púrpura en 09:09 . sábado 12 de diciembre de 2009

Etiquetas: Virgen de Guadalupe

Sabado 12 de Mayo del 2009 Revista PROCESO N° 1414, 7 de Diciembre de 2003

Sanjuana Martínez y Rodrigo Vera

Desde hace siete siglos, en la provincia española de Extremadura se venera a la Virgen de Guadalupe. Su imagen fue llevada a la Nueva España por los primeros evangelizadores, lo que dio origen a la guadalupana mexicana. Los encargados del Monasterio de Guadalupe están convencidos: La Guadalupe de México se inspiró en ésta de España, y las apariciones al indio Juan Diego sólo son una "preciosa narración". Y agregan que es tal la similitud entre ambas vírgenes, que las autoridades de la Basílica prácticamente no quieren saber nada de la española.



Extremadura, España.- Para historiadores y autoridades eclesiásticas de esta provincia española, el culto a la Virgen de Guadalupe, imagen que aquí se venera desde hace siete siglos, fue llevado a la Nueva España por los primeros evangelizadores, lo que dio origen a la Guadalupana de México. Sin embargo, sostienen, esta imagen fue desligada totalmente de la original mediante "leyendas" y supuestas apariciones en el cerro del Tepeyac, que incluso la transformarían en símbolo de identidad nacional.

Fue tanto el afán por desligar a la Virgen del Tepeyac de la de Extremadura que, actualmente, las autoridades de la Basílica de Guadalupe ni siquiera tienen contacto con los franciscanos que aquí custodian el imponente Monasterio de Guadalupe, donde se encuentra la antiquísima Virgen española, que era venerada por Cristóbal Colón y Hernán Cortés.

El historiador Fray Sebastián García, actual cronista del monasterio, dice a Proceso: "En México, las autoridades de la Basílica de Guadalupe no aceptan la vinculación histórica de aquella Virgen con la nuestra. Y la mayoría de los mexicanos cree que su Virgen de Guadalupe es la única; ignoran que la original se encuentra aquí".


¿No hay entonces ninguna relación entre la Basílica y este monasterio?


--No, ninguna. Esto no quiere decir que haya hostilidad. Simplemente no tenemos ninguna comunicación. ¡No hay nada! Y nosotros no tenemos ningún ánimo de confrontar.


--Algún intercambio religioso debe haber entre los dos santuarios guadalupanos...


--No, no, ninguno. A los mexicanos que vienen, simplemente se les atiende muy bien. Y mire, aquí han llegado obispos de México a visitar a nuestra señora de Guadalupe, pues saben que aquí está la raíz de la Virgen mexicana. Recuerdo, sobre todo, al hoy cardenal Javier Lozano Barragán, quien, siendo obispo de Zacatecas, realizó una visita a nuestro monasterio y conversando nos dijo: "Aquí están nuestras raíces". Claro que ya en público cambian su discurso.

--¿La devoción guadalupana de México salió entonces de aquí?


--Por supuesto. Y no sólo salió a México, sino a toda América, donde existen muchos santuarios dedicados a Santa María de Guadalupe: en Perú, Colombia, Bolivia, Ecuador... Cristóbal Colón visitaba este monasterio y era devoto de la Virgen. En su honor, le puso Guadalupe a una isla que descubrió en Las Antillas. Cada año, todavía viene al monasterio una peregrinación de esa isla. Hernán Cortés y otros conquistadores eran de Extremadura y veneraban también a la imagen, a la que Cortés usó en el estandarte con el que entró a Tenochtitlán, que aún se conserva en el museo del Castillo de Chapultepec.
"En aquel tiempo, ésta era la Virgen más venerada en toda Europa. Los reyes católicos Isabel y Fernando solían visitar el monasterio; incluso aquí llegaron a reunirse con Colón. De todo esto hay una vasta documentación. Y yo he escrito libros y artículos sobre el asunto."

Fray Sebastián charla con los reporteros en su amplio despacho, situado en lo alto de una de las torres del monasterio. La intensa luz entra por una ventana gótica desde la que se domina la sierra de Villuercas. Abajo se ven los techos de teja, las casas enjalbegadas de Guadalupe; el pequeño poblado de 2 mil habitantes que circunda al monasterio.
Autor de Guadalupe de Extremadura en América y Guadalupe, historia, devoción y arte, el religioso franciscano es también el bibliotecario del monasterio. Tiene 76 años, y sobre su suéter azul luce el blanco alzacuello. Deambula un momento entre los viejos óleos que decoran las paredes. Luego, señala:
"El Papa Juan Pablo II vino a visitarnos en noviembre de 1982. Es indiscutible la estima tan grande que le tiene a la Virgen de Guadalupe de México. Pero se dio cuenta de que aquí están sus orígenes. Dijo que antes de haber ido a la Basílica del Tepeyac, debió haber venido aquí para comprender mejor la devoción mexicana."


--¿La Guadalupe de Extremadura despierta la misma devoción que la Guadalupe de México?

--No, nosotros recibimos mucho menos fieles, en parte porque estamos aislados entre montañas. Cuando llega una peregrinación de 3 mil gentes, nos las vemos negras para atenderla. En cambio, la Basílica de Guadalupe está en una moderna ciudad que tiene varios millones de habitantes y cuenta con todos los servicios.

--¿Cuántos fieles reciben ustedes al año?


--Alrededor de medio millón. Cifra muy menor a la de quienes van al santuario del Tepeyac, cuya Virgen además se convirtió en un símbolo nacional, en un signo de la identidad mexicana. La copia se ha hecho más famosa que la original. O podríamos decir, valga la expresión, que la hija es más que la madre.

La Virgen del coro

Una carretera sinuosa trepa la sierra de Villuercas, coronada por filosas puntas de roca. Aquí y allá se ven olmos, olivos cargados de racimos. Las ovejas pastando dan vida al solitario paisaje extremeño. Más allá se distinguen por fin las torres almenadas del enorme monasterio, también de roca, levantado durante los siglos XIV y XV.

Sus interiores son suntuosos. Fue declarado por la Unesco, en 1993, patrimonio de la humanidad. Sus salones albergan ricas colecciones de libros de coro y ornamentos religiosos atiborrados de joyas. Atesora también pinturas de renombrados artistas, como Zurbarán, El Greco, Goya, Rubens...

En una cámara especial se exhiben los relicarios, mantos y coronas de la Virgen de Guadalupe. De ahí, lo más preciado son, sin duda, sus coronas en oro y plata, cada una adornada con miles de diminutas piedras preciosas: diamantes, esmeraldas, perlas, zafiros...

Y en lo alto del altar luce la venerada imagen de Santa María de Guadalupe, cubierta con ricos ropajes y sosteniendo un niño Dios y un cetro de oro. Es una Virgen negra, de estilo románico. Algunos códices remontan su origen al siglo primero del cristianismo. Investigaciones posteriores indican, sin embargo, que un autor anónimo la talló en madera de cedro, en el siglo XII.

Se dice que, para evitar su profanación, la escultura estuvo enterrada durante la conquista árabe aquí cerca, en la riberas del río Guadalupe -palabra que se castellanizó del árabe wad al luben (río escondido)-, hasta que la encontró un pastor llamado Gil Cordero. La leyenda empezó a hablar de apariciones marianas por boca de peregrinos, poetas y predicadores. Lo cierto es que al principio se le construyó una ermita, que con el tiempo se transformaría en el actual monasterio gótico y mudéjar.

... Y a la Virgen, como al río, se le llamó Guadalupe.




--¿Por qué eligieron a la del coro para evangelizar América?


--Porque eran muy celosos con su imagen titular. Muy reservados en ese aspecto, temían que otros santuarios la reprodujeran con exactitud y la colocaran en sus altares. Eso pasó con la guadalupana de México, que pintó el indio Marcos Cipac, pero tomando como modelo a nuestra Virgen del coro.

La Guadalupe del coro está situada frente al altar, hasta el otro extremo de la nave del santuario. Mira de frente a la imagen titular... Y sí, es muy similar a la Virgen del Tepeyac: rayos dorados salen detrás de su manto, y bajo sus pies hay una luna sostenida por un querubín. La diferencia es que ésta lleva al niño Dios en su regazo.

Explica fray Sebastián: "Es ésta una Inmaculada Concepción tallada en madera. De estilo gótico flamenco, muy extendido en la Europa de los siglos XV y XVI".

--¿Por qué la de México no lleva niño?


--Porque los misioneros vieron que los indígenas no estaban capacitados para comprender la concepción virginal de Cristo. Y para no meterse en barullos, la pusieron sin niño.

Por su parte, el historiador Arturo Álvarez Álvarez, con base en documentos del siglo XVI, ha abundado sobre los inicios de la devoción guadalupana en el cerro del Tepeyac, promovida por los misioneros que levantaron ahí una ermita a la Virgen de Extremadura, la cual era atendida por los religiosos del convento de Santiago Tlatelolco.

En su investigación denominada El primer siglo guadalupano (México, 1524-1648), Álvarez reproduce las cartas escritas en la Nueva España por fray Diego de Santa María, por el sacerdote portugués Antonio Freyre y por el propio virrey Martín Enríquez, en las que dan cuenta de dicha devoción. Algunos de estos escritos están dirigidos al rey Felipe II, quien siempre estuvo al tanto de la evolución del culto guadalupano.

Estas misivas -recalca el investigador- jamás mencionan la aparición de la Virgen al indio Juan Diego, como tampoco la mencionan en sus escritos fray Bernardino de Sahagún y el primer arzobispo fray Juan de Zumárraga, quien, según la tradición mexicana, fue testigo directo del milagro de las rosas.

En entrevista, Arturo Álvarez dice convencido:


"La Guadalupe de México se inspiró en ésta de España. No hay ninguna duda. Y que me perdonen si lo digo con toda crudeza. Pero yo llevo más de 50 años estudiando el tema de las dos Guadalupes, y así fue. Los hechos son irrefutables."

--¿Y dónde queda entonces la aparición de la guadalupana al indio Juan Diego, en diciembre de 1531?


--Ésa es una preciosa narración que, en su tiempo, nadie conocía, ni el propio Zumárraga, hasta que fue escrita más de un siglo después. Y la historicidad de Juan Diego no se puede demostrar. Doy sólo un dato que constata que la de México se inspiró en la Virgen española: al principio, la festividad en el Tepeyac era el 8 de septiembre, que es cuando aquí festejamos a la Virgen extremeña. Ya después se cambió al 12 de diciembre, para ajustarla con la fecha que se pone en la leyenda de las apariciones. Dicho traslado debió realizarse por 1660.

--¿La Guadalupe de México es, entonces, obra del pintor Marcos Cipac, como sostienen algunos historiadores?


--Sí. Estoy totalmente convencido de ello. El indio Marcos fue uno de los más consumados pintores de ese tiempo, al grado de ser elogiado por el cronista Bernal Díaz del Castillo. Se inspiró en la Guadalupe del coro para pintar la Virgen radiada del Tepeyac.


Exaltación patriótica

Álvarez fue, durante 29 años, religioso franciscano y trabajó también en el monasterio de Guadalupe, donde se encargó de sus archivos históricos. Su pasión por el tema lo llevó a escribir el voluminoso libro La Virgen de Guadalupe en el mundo, así como Guadalupe en los clásicos y en los viajeros antiguos, en el que estudia las referencias que han hecho de la guadalupana poetas, dramaturgos, novelistas y viajeros, como Miguel de Cervantes, Luis de Góngora, Lope de Vega, Pedro Calderón de la Barca, Tirso de Molina y Miguel de Unamuno.

Lamenta que en México no quiera aceptarse el vínculo entre las dos Guadalupes, lo cual se debe, en gran parte, dice, a la "exaltación patriótica" que provocó la independencia de México, luego de que Miguel Hidalgo enarboló, en 1810, un estandarte con la Guadalupe del Tepeyac para convertirla en Virgen primigenia y símbolo nacional.

"Muchísimos mexicanos ignoran que en España está la Virgen original. Sería bueno que las dos Guadalupes se confraternizaran, que México y España realizaran reuniones sobre el asunto. Para nosotros es un orgullo la versión iconográfica y la fe que despierta la Virgen del Tepeyac, que eclipsó en gran medida a la Virgen de Extremadura. Aquí hemos intentado, en varias ocasiones, entablar una fraternidad."

--¿Por qué no se ha logrado?


--Principalmente por la reticencia de las autoridades de la Basílica de Guadalupe. No quieren admitir a la Virgen española. Yo mismo fui testigo de ese rechazo. Recuerdo, por ejemplo, que en 1950 llegó al monasterio el entonces arzobispo primado de México, don Luis María Martínez. Venía acompañado por un grupo de obispos y peregrinos mexicanos. Nos traían una imagen de la guadalupana de México que, con gran entusiasmo, colocamos en nuestro santuario.
"Preguntamos al arzobispo Martínez si podríamos, en correspondencia, enviar una escultura de nuestra Virgen para que se pusiera en la Basílica de Guadalupe. Nos dijo que sí, que con mucho gusto. De manera que encargamos la talla a un escultor de primera línea. Resultó una imagen preciosa, a la que se le colocó corona y cetro. Antes de mandarla a México, la imagen hizo un recorrido triunfal por todos los pueblos de Extremadura. La gente se volcaba en procesiones, se le hicieron festivales folclóricos, misas solemnes y otros actos devocionales. Embalada, la Virgen se embarcó a México. Pero al llegar a la Basílica del Tepeyac, se negaron a admitirla. Dijeron que ahí no podía estar. Para nosotros fue un golpe brutal."

--¿Qué fin tuvo esa Virgen?


--No sé dónde quedaría. Al principio, la relegaron a la capilla del hospital Español de la Ciudad de México. Yo la fui a ver en 1966. Habían desaparecido su cetro y su corona. Después, hace apenas tres años, volví a visitarla, pero ya no la encontré. Su lugar estaba vacío. Pregunté al capellán por la Virgen, pregunté a varias personas... todas me contestaron que no sabían nada.

"A nuestro monasterio también vino el arquitecto que levantó la nueva Basílica del Tepeyac, Pedro Ramírez Vázquez. Lo acompañaba su esposa. Como cualquier peregrino, besó el manto de la Virgen, recorrió el monasterio y conoció su historia. Al final, dijo:' Ahora comprendo por qué en México no quieren hablarnos de esta Virgen de Guadalupe'."

La leyenda, por encima de la historia



Actualmente, el monasterio está a cargo de 10 franciscanos, quienes se apoyan en un centenar de seglares para mantenerlo. El superior de esta comunidad religiosa es fray Guillermo Cerrato, delgado él, rostro anguloso, como salido de los cuadros de El Greco que decoran los macizos muros. Su sencilla vestimenta contrasta con la magnificencia de los tesoros que están bajo su cuidado.

"Toda esta riqueza en pinturas, esculturas, libros corales y joyas sirve para provocar y mantener la fe de un pueblo creyente", refiere mientras deambula por los corredores del claustro.

Cuenta que del siglo XIV al XVII se vivió el esplendor del monasterio. Entonces sólo lo igualaba el de Santiago de Compostela. Después vino una "época de abandono y decaimiento". Lo saqueó en 1808 el ejército invasor de Napoleón Bonaparte, y en 1835 padeció la desamortización de los bienes del clero. A partir de 1908, los franciscanos se instalaron en él.

Mientras fray Guillermo conversa, un puñado de fieles entra en procesión al santuario, llevan un pañuelo azul anudado al cuello. Se mezclan con un ruidoso grupo de escolares adolescentes, controlados por una monja que trae un silbato.
Turistas extranjeros fotografían una antigua fuente circular.



"Muchas personas vienen atraídas por la historia y el arte que encierra el monasterio. Muchas otras se acercan por devoción. Unas y otras salen al final convencidas de que el centro de esta casa es el icono de la Virgen", comenta el superior. Coincide en que "la Virgen de México nació bajo la advocación de la Guadalupe de Extremadura". Y agrega que, si lo demuestra la historia, "al indio Juan Diego no se le pudo aparecer otra Virgen que no fuera la de Extremadura".

Como encargado del monasterio, fray Guillermo dice que procura mantener un "distanciamiento respetuoso" con las autoridades de la Basílica de Guadalupe en México, "para no abrir posibles heridas". Ese distanciamiento se mantuvo durante todo el proceso de canonización de Juan Diego, a quien finalmente el Papa hizo santo el año pasado. Los franciscanos se mantuvieron al margen de la pugna entre los llamados aparicionistas y antiaparicionistas que discutían la existencia del indígena.

El cronista fray Sebastián García revela que Guillermo Schulenburg, el abad que fue expulsado del Tepeyac por no creer en las apariciones de la guadalupana, un día le habló por teléfono para tratar el tema:

"Hablamos de todas esas cosas y de la posible canonización de Juan Diego. Yo le dije que el asunto de la Virgen del Tepeyac es una cuestión mexicana, que nosotros no teníamos por qué meternos en eso."

--¿Schulenburg quería que usted lo apoyara?


--No. Simplemente me pidió mi opinión. Y yo se la di. De eso hará unos cuatro años [1999].

--Y durante la investigación vaticana para canonizar a Juan Diego, ¿los consultó, a ustedes, la Congregación para la Causa de los Santos? ¿Envió investigadores a este monasterio?


--No, que yo sepa. Tal vez consultaron nuestros libros que se encuentran en cualquier biblioteca de España. Quizá no les convencieron. No lo sé. Al Vaticano lo que le interesaba era comprobar la existencia de Juan Diego y las apariciones del Tepeyac.

--¿No invalidan a esas apariciones el hecho de que la Guadalupe mexicana sea una copia de la de Extremadura?


--La devoción mexicana salió de aquí, ¡es cierto! Construimos una ermita en el Tepeyac, ¡es cierto! Y bueno, ya después pudo aparecerse la guadalupana, ¿por qué no? No son cosas contradictorias. En fin, nosotros respetamos mucho la decisión del Vaticano de canonizar a Juan Diego. El problema es que, en México, a la leyenda se le dio carácter de historia. Es una leyenda hasta el relato que habla de las apariciones, el Nican Mopohua.

--La aparición de la Virgen de Extremadura al pastor Gil Codero también es aquí una leyenda.


--¡Sí! ¡sí! ¡Por supuesto! Pero nosotros deslindamos muy bien lo que es leyenda de lo que es historia. Eso de que nuestra Virgen estuvo escondida cerca del río, durante la conquista árabe, tampoco lo podemos probar.
No hay documentos al respecto. ¡Pura leyenda!

--¿A usted, como religioso de este santuario, no le causa problemas el decir que las apariciones de su Virgen son leyenda?


Fray Sebastián sonríe por la pregunta. Concluye de buen humor:

--Ningún problema. No pasa nada. Aquí las apariciones de la Virgen no son ningún dogma nacional. Lo que pasa es que allá, en México, son más puristas que el Papa.

Nota y entrevista publicada en Revista Proceso (México) N° 1414, 7 de Diciembre de 2003