Este es mi espacio y también tu espacio para opinar sobre temas históricos católicos. Investiga conmigo el aberrante pasado y presente del clero católico romano.
Monday, January 18, 2010
PALABRA DEL DIA: RELACIONES NICODÉMICAS
Fue el periodo desde el fin de la guerra Cristera aproximadamente de 1929 hasta 1992, los investigadores llamaron Relaciones Nicodémicas, [también llamado "modus vivendi"] a las platicas o negociaciones entre la Iglesia católica y el Estado Mexicano sin tomar en cuenta las leyes del país. Nicodémicas por Nicodemo, aquel personaje que es mencionado en el libro de Juan capitulo 3, que se acerco a Jesús de noche, cuando nadie lo miraba.
Estas relaciones consistían en que el Estado no aplico las leyes constitucionales a la iglesia católica, [como los artículos 3, 5, 27, 28 y 130 de la constitución política Mexicana] y en que el clero Mexicano no ponía en practica sus obligaciones como entidad religiosa. En opiniones políticas a la apariencia guardaban silencio y solo el arzobispo opinaba. Ante la ley eran contrarios pero en lo oculto ejerciendo influencia sobre los gobernantes Mexicanos.
Wednesday, January 13, 2010
Friday, January 8, 2010
PIEDAD ENCUBRIDORA
Piedad encubridora
Por: odrigo vera,sanjuana martínez
Proceso No. 1513
Fecha: 2005-10-30
Con base en un intercambio epistolar sostenido hace más de una década entre Norberto Rivera Carrera, entonces obispo de Tehuacán, Puebla, y el cardenal Roger Mahony, arzobispo de Los Ángeles, California, la policía de esta última localidad busca demostrar que los dos religiosos realizaron un montaje para encubrir a un pederasta mexicano, el cura Nicolás Aguilar Rivera, que tiene en su contra casi un centenar de denuncias por abuso sexual y hoy, sin embargo, se encuentra libre.
A finales de los años ochenta, Norberto Rivera Carrera, entonces obispo de la diócesis de Tehuacán, Puebla, en presunta complicidad con el cardenal Roger Mahony, arzobispo de Los Ángeles, California, urdió una "compleja trama internacional" para dar protección a Nicolás Aguilar Rivera, un sacerdote pederasta mexicano que abusó sexualmente de 86 menores de edad, tanto en Estados Unidos como en México.
El diario estadunidense The Dallas Morning News, así como el libro Votos de castidad -que muy pronto se pondrá en circulación- dan cuenta de esta presunta complicidad "que hizo posible que el padre Aguilar delinquiera por décadas en ambos lados de la frontera con la protección de los cardenales de ambas jurisdicciones para eludir la acción de la justicia".
Más aún, autoridades judiciales de Los Ángeles sostienen que el gobierno del presidente Vicente Fox se negó a colaborar con la justicia estadunidense para aprehender al sacerdote, quien actualmente está libre.
La policía de esa ciudad hizo pública la correspondencia privada entre Rivera Carrera -quien actualmente es arzobispo primado de México- y Mahony, con base en la cual se pretende demostrar la supuesta protección que ambos brindaron al sacerdote. Las misivas pertenecen a los archivos criminales de la corporación y forman parte de los juicios que se emprendieron contra la arquidiócesis angelina por encubrir a curas pederastas.
De acuerdo con una investigación realizada por los periodistas Brooks Egerton y Brendan Case, publicada el 22 de junio del año pasado en The Dallas Morning News, las acusaciones de pederastia contra el padre Nicolás Aguilar empezaron a surgir desde los años setenta, cuando trabajaba en la diócesis de Tehuacán, Puebla. En 1985, Norberto Rivera tomó posesión como obispo de esa diócesis y tuvo conocimiento de la conducta sexual del sacerdote, quien era entonces párroco del poblado de Cuacnopalan, cercano a la ciudad de Tehuacán.
A finales de 1986 o principios de 1987, alguien intentó asesinar al padre Nicolás, al que se encontró bañado en sangre en la casa parroquial. Éste no quiso entablar ninguna acción judicial, por lo que nunca se supo cómo fue agredido, aunque el comisario local de entonces, Miguel Pérez, dijo que los agresores pudieron ser los adolescentes con los que solía pasar las noches.
Lo cierto es que, en abril de 1987, el obispo Rivera Carrera logró trasladar al padre Nicolás a la arquidiócesis de Los Ángeles. El cardenal Mahony, urgido de sacerdotes que atendieran a la comunidad hispana, aceptó de buena gana al cura, quien estuvo trabajando en la parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe y después en la de San Agatha. Fue entonces cuando se le acusó de abusar sexualmente de 26 menores de edad.
Según el informe que contiene las fichas de cada uno de estos cargos -al que tuvo acceso Proceso-, el padre Aguilar abusaba de los niños dentro de los mismos templos, concretamente a un lado de las sacristías. "Cada una de las víctimas entrevistadas describen el mismo modus operandi utilizado por el sospechoso. Él se hacía amigo de los monaguillos y luego les pedía que le enseñaran inglés. Mientras estaba solo con los niños, el sospechoso tocaba los genitales de los niños y luego hacía que los niños se los tocaran a él. En numerosas ocasiones, el sospechoso metía su mano dentro de los pantalones para tocar el pene de los niños y los masturbaba".
El abogado Anthony Dimarco, que llevó las 26 denuncias contra el padre Aguilar, comenta a Proceso:
"El reporte policial de este sacerdote es terrible. Lo más significativo es la conducta que siguió la arquidiócesis de Los Ángeles; en lugar de denunciar al sacerdote a la policía y dejar que lo arrestaran, permitió que Aguilar Rivera dejara el país."
Por su parte, el detective principal del caso, Gary Lyon, también lamenta que la arquidiócesis le haya permitido regresar a México y burlar la justicia: "Mi mayor problema fue la obstrucción de la Iglesia católica", dijo a The Dallas Morning News.
Efectivamente, en enero de 1988, tan sólo nueve meses después de que el sacerdote arribara a Los Ángeles, ya había denuncias contra él por abuso sexual. Una madre de familia denunciante se lo había hecho saber a las autoridades de la arquidiócesis, cuyo vicario, monseñor Thomas Curry, alertó al padre Aguilar de que la policía lo investigaba. Éste optó por huir de Estados Unidos y retornar a la diócesis de Tehuacán.
En su informe, el detective Lyon detalla que la huida se dio el 9 de enero. Fue una prima del presbítero que vivía en Estados Unidos, Teresa Márquez, quien lo llevó a la ciudad de Tijuana, "donde el sacerdote tomó un avión con trayecto desconocido en México".
Dos meses después de la fuga, el 4 de marzo, el cardenal Mahony le envió una carta a Rivera Carrera en la que le pedía colaborar en las pesquisas de la policía estadunidense. Escrita en español, con el membrete de la arquidiócesis y la firma de Mahony, la carta dice textualmente:
Muy estimado Monseñor Rivera
Carrera:
Le escribo a Vd. tocante a la situación grave y urgente del Pbo. Nicolás Aguilar Rivera, sacerdote incardinado en la Diócesis de Tehuacán, Pue., México.
Nuestro Vicario por Los Cleros, Monseñor Thomas Curry, le ha escrito a avisarle de las acciones depravadas y criminales de este sacerdote durante su tiempo aquí en la Arquidiócesis de Los Ángeles, California. Es casi imposible determinar precisamente el número de jóvenes acólitos que él ha molestado sexualmente, pero el número es grande.
Sabemos que él ha regresado a México, y nosotros queremos cooperar totalmente con la Policía de Los Ángeles en buscarlo y arrestarlo. Es necesario que este sacerdote esté detenido y regresado aquí a Los Ángeles para sufrir las consecuencias de sus acciones tan inmorales. Él ha causado daño terrible a estos jóvenes, y además, ha creado escándalo grave.
Le pido a Vd. si pudiera mandarme lo más pronto que sea posible una lista de todos los familiares de este sacerdote, incluyendo los nombres de sus padres, sus hermanos, tíos, y otros familiares por todas partes de México. Además, necesitamos las direcciones y números de teléfono para todos sus familiares.
Es tan urgente que recibamos esta información lo más pronto que sea posible. Favor de llamarme aquí en Los Ángeles, o dejar la información con mi sacerdote secretario, Pbo. Lorenzo Estrada, a este número: (213) 251-3261. O, favor de mandarme la información por correo expreso. Estamos dispuestos a pagar todos los gastos necesarios para obtener esta información muy pronto.
Estoy muy agradecido a Vd. por su cooperación total en este asunto grave, y espero recibir toda la información que Vd. pueda mandarme.
Le ofrezco mis oraciones, y me encomiendo a las suyas durante este tiempo de la Cuaresma.
Sinceramente en Cristo,
Revdmo. Monseñor Rogelio Mahony.
Arzobispo de Los Ángeles.
El 17 de marzo, Rivera Carrera le contestó a Mahony con la siguiente misiva de carácter "confidencial":
Muy estimado Monseñor Mahony:
Al recibir hoy su carta doy contestación inmediatamente para agradecerle la información que me da sobre el Padre Nicolás Aguilar Rivera. Ha sido muy doloroso para mí recibir estas informaciones de parte de la Curia y por la prensa de Estados Unidos y de México.
Estoy totalmente de acuerdo con usted en que el Padre responda ante las autoridades competentes de los crímenes que se le imputan.
El sacerdote mencionado no ha regresado a esta diócesis, y no cuenta por tanto con las licencias que se le concedieron por un año con motivo del permiso que solicitó para residir en Los Ángeles. Puedo informarle que el padre estuvo por más de diez años en la parroquia de San Sebastián Cuacnopalan y sin duda alguna la policía ahí puede encontrar mucha información.
El padre es hijo del señor Senén Aguilar y Fortunata Rivera y nació en Huehuetlán el Chico, Puebla, en donde también hay muchos familiares que pueden informar sobre él. Sé que varios familiares viven en Los Ángeles, California, no tengo idea ni de sus nombres ni de sus domicilios. Usted comprenderá que no estoy en la posibilidad de localizarlo y mucho menos de poder enviar por la fuerza a que comparezca en los tribunales. Estoy en la mejor disposición de colaborar para que se haga justicia y para que se evite el escándalo.
En la carta de presentación del 27 de enero de 1987 incluí una fotografía de identificación y en carta CONFIDENCIAL del 23 de marzo del mismo año le hice un resumen de la problemática homosexual del padre.
Aprovecho la oportunidad para encomendarme a sus oraciones y repetirme de usted su hermano y servidor.
Norberto Rivera C.
Obispo de Tehuacán.
Mahony le escribe a Rivera Carrera otra misiva, fechada el 30 de marzo, en la que, sorprendido, le dice que nunca recibió la advertencia de que el padre Aguilar tenía una "problemática homosexual":
Muy estimado Monseñor Rivera:
Acabo de recibir hoy mismo su atenta carta con la fecha de 17 de marzo de 1988.
Quiero responderle a Vd. inmediatamente porque yo estoy sorprendido y trastornado por estas palabras en su carta: "En la carta de presentación del 27 de enero de 1987 incluí una fotografía de identificación y en carta CONFIDENCIAL del 23 de marzo del mismo año le hice un resumen de la problemática homosexual del padre". Quiero decirle que yo no he recibido ninguna carta de Vd. con la fecha del 23 de marzo de 1987, ni otra información tocante a la "problemática homosexual del padre".
Yo le mando una copia de su carta del 27 de enero de 1987, con la fotografía de identificación. En esta carta Vd. me escribió: "Por motivos familiares y por motivos de salud el padre Nicolás Aguilar Rivera, cura párroco de Cuacnopalan, Pue., perteneciente a esta Iglesia de Tehuacán, desea permanecer por un año al servicio de la arquidiócesis de Los Ángeles". Basado en sus palabras "por motivos familiares y por motivos de salud" yo acepté al padre Nicolás Aguilar Rivera para servir aquí en esta arquidiócesis.
Estoy muy confundido, porque en la carta del 27 de enero de 1987, Vd. no mencionó ningún otro problema personal de la parte de este padre Aguilar. Si usted me hubiera escrito que el padre Aguilar tenía algún problema "homosexual", le aseguro que no lo hubiéramos recibido aquí en esta arquidiócesis. Tenemos aquí en la arquidiócesis de Los Ángeles un plan de acción bastante claro: no admitimos ningún sacerdote aquí con cualquier problema homosexual.
Es tan urgente que usted me mande, por favor, una copia de esta carta con la fecha 23 de marzo de 1987. No la hemos recibido, y ya es una situación muy grave porque Vd. supo el 27 de enero de 1987 que el padre Aguilar tenía problemas homosexuales, y no compartió esta información conmigo ni con los oficiales de nuestra arquidiócesis de Los Ángeles en su primera carta.
No puedo acentuar que ya tenemos una situación más grave porque yo hice una decisión de dar al padre Aguilar un nombramiento temporáneo aquí, basado en su carta del 27 de enero de 1987.
Voy a compartir con la policía de Los Ángeles su carta del 17 de marzo de 1988, y espero que ellos puedan ubicarlo allá en México.
Le pido a usted que todos los sacerdotes de la diócesis de Tehuacán oren por los niños y jóvenes afectados por las acciones del padre Aguilar.
Sinceramente en Cristo:
Revdmo. Roger Mahony
Arzobispo de Los Ángeles.
Hasta aquí llega la correspondencia particular que hizo pública la policía de Los Ángeles. ¿Rivera Carrera efectivamente advirtió a Mahony que su párroco tenía problemas homosexuales? ¿O simplemente lo engañó y envió al cura a la arquidiócesis estadunidense sin informarle que era pederasta? O bien, ¿fue Mahony quien mintió al decir que nunca recibió la advertencia de Rivera, con el fin de despistar a la policía de Los Ángeles? Las incógnitas no se han aclarado. Lo único cierto es que al padre Aguilar se le perdió la pista por algunos años.
El Dallas Morning News señala que, en 1995, el cura trabajaba en la parroquia de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, en la arquidiócesis de México, cuyas riendas tomó ese mismo año Rivera Carrera. Dos años después, en 1997, el padre Aguilar estaba nuevamente trabajando en su diócesis de origen, concretamente en la parroquia de San Nicolás Tolentino, de la ciudad de Tehuacán.
Y fue en esta parroquia donde protagonizó uno de los mayores casos de pederastia registrados en la Iglesia católica: abusó sexualmente de 60 menores, según documentó el Departamento de Investigaciones sobre Abusos Religiosos (DIAR), que llevó el caso.
El nuevo escándalo comenzó cuando un niño de 12 años, que servía en la parroquia, escapó repentinamente de su casa. Al localizarlo sus padres, el menor confesó atemorizado que huyó porque ya no quería que el padre Aguilar siguiera abusando de él. Muy pronto, otro menor que estudiaba catecismo confesó que él también había sido víctima de abuso; después otro y otro...
Según el expediente judicial, el sacerdote, valiéndose de amenazas, logró por un tiempo que los niños guardaran el secreto. Llegó incluso a atemorizarlos diciéndoles que mataría a sus familiares si lo delataban.
Las pesquisas judiciales, que iniciaron en 1997, se prolongaron durante siete años. Nadie tocó al padre Aguilar. El juez estatal Carlos Ramírez desechó primero el cargo por corrupción de menores, pues, argumentó, no se encontraron señales de abuso sexual. En 2003, finalmente lo condenó a un año de prisión, pero el sacerdote mantuvo su libertad bajo fianza y apeló la decisión ante un tribunal federal, que le perdonó la sanción con el argumento de que el delito era demasiado antiguo.
En una carta fechada en julio de ese año, la senadora demócrata por California, Dianne Feinstein, le envió una carta al presidente Vicente Fox para quejarse de que varios delincuentes cruzaban la frontera para acogerse a la inmunidad que se les brindaba en México. Mencionó el caso del padre Aguilar, señalando las maniobras dilatorias de las autoridades mexicanas para que el sacerdote no fuera enjuiciado en Estados Unidos.
"Dios sabe que todo es una calumnia para destruirme", dijo el padre Aguilar al periodista Brendan Case, quien lo abordó en los juzgados de Tehuacán.
Y agregó que actualmente trabaja ya sea en una diócesis o en otra. "No paso mucho tiempo en un solo lugar".
El libro Votos de castidad, escrito por cinco especialistas en cuestiones eclesiásticas y que muy pronto se pondrá en circulación, revive el caso del padre Aguilar (Proceso 1512). Ahí se señala que fue "una red de complicidades que corre desde la arquidiócesis de Los Ángeles, California, hasta la de la Ciudad de México, la que hizo posible que el padre Aguilar delinquiera por décadas en ambos lados de la frontera con la protección de los cardenales de ambas jurisdicciones para eludir la acción de la justicia".
El fiscal de Los Ángeles, William Hodgman, dice a Proceso:
"Nosotros trasladamos el juicio hacia las autoridades mexicanas hace algunos años. Pero el caso fue desestimado por un juez mexicano. No tengo conocimiento de que haya ninguna petición de extradición en este momento".
-¿Cómo definiría al padre Aguilar?
-Su naturaleza corresponde a la de un depredador, no a la de un sacerdote o a la de un hombre de Dios. La tragedia es que no está arrestado ni en México ni en Estados Unidos. l
| http://www.proceso.com.mx/ Información Legal |
ENCUBRIMIENTO DOCUMENTADO DE NORBERTO RIVERA CARRERA
Encubrimiento documentado
Por: rodrigo vera
Proceso No. 1566
Fecha: 2006-11-04
Aunque el cardenal Norberto Rivera Carrera declaró que él nunca había encubierto al sacerdote pederasta Nicolás Aguilar Rivera, un documento oficial parece desmentirlo. El Directorio eclesiástico de toda la República Mexicana, en su edición de 1995, revela que Aguilar era el sacerdote titular de una parroquia de la arquidiócesis de México. Y para ello, de acuerdo con las normas eclesiásticas, el entonces obispo de Tehuacán debió recomendarlo y autorizar su traslado…
Pese a que en 1988 escapó de la policía estadunidense, que intentaba aprenderlo por abusar sexualmente de varios menores de edad, el sacerdote poblano Nicolás Aguilar Rivera logró obtener, en los años noventa, la titularidad de una parroquia en la arquidiócesis de México. Al parecer, fue recomendado para el cargo por el entonces obispo de Tehuacán, Norberto Rivera Carrera.
En el Directorio eclesiástico de toda la República Mexicana, en su edición de 1995, el padre prófugo aparece al frente de un templo de esa arquidiócesis: la parroquia de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, ubicada en la calle Lago Ayarza número 35, de la colonia Torreblanca.
También aclara el directorio que el sacerdote Nicolás Aguilar no estaba incardinado a la arquidiócesis de México, encabezada en ese tiempo por el cardenal Ernesto Corripio Ahumada, sino que su diócesis de “origen” era la de Tehuacán.
Para Elio Masferrer Kan, especialista en asuntos eclesiásticos, este traslado debió darse con autorización de Rivera Carrera, por ser entonces el superior jerárquico del cura pederasta:
“Es de suponerse que sí hubo una autorización por parte de Rivera Carrera. Los sacerdotes no pueden tener parroquias en otras diócesis sin autorización de sus obispos. No pueden dar misas aquí y allá sin ningún control. ¡Vaya!, ni siquiera los vendedores ambulantes pueden vender sus productos en cualquier esquina.”
–¿La diócesis de Tehuacán tuvo necesariamente que darle permiso al padre Nicolás?
–¡Hombre! Tuvo que haber un permiso de por medio. Es imposible imaginar que no lo hubiera habido.
–¿Y debió existir también una petición formal, por escrito, de Rivera Carrera a Corripio Ahumada, para que admitiera al sacerdote en su arquidiócesis?
–Bueno, tuvieron que cumplirse una serie de procedimientos institucionales para hacer ese traslado. Hay que recordar que ya anteriormente (en 1987) Rivera Carrera había enviado a su sacerdote a la arquidiócesis de Los Ángeles, y para esto le hizo una petición por escrito al arzobispo de allá, el cardenal Roger Mahony. Aquí debió darse un procedimiento similar.
Investigador de la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH) y autor de varios libros sobre cuestiones religiosas, Elio Masferrer considera reveladora la mención hecha en el Directorio eclesiástico, pues antes se decía que el pederasta prófugo quedó sin parroquia al escapar de Estados Unidos.
“Algunos sacerdotes, con quienes comentaba el caso del padre Nicolás, me decían: ‘Debe ser que algún cura, con ánimo de ayudarlo, le daba oportunidad de dar misa en su templo’. ¡No! Ya vemos que no fue así. Este directorio es un documento oficial, y de la propia Conferencia del Episcopado Mexicano. Ahí se señala cla-ramente que, en 1995, el padre Nicolás Aguilar tenía una parroquia en la arquidiócesis de México y seguía subordinado a Rivera Carrera.”
El directorio pone además en duda las aseveraciones del propio Rivera Carrera, quien siempre ha dicho que no encubrió al padre Nicolás. En abril de 1987, lo trasladó a la arquidiócesis de Mahony, donde abusó de 26 menores de edad. Logró escapar de la policía en enero de 1988. Dos meses después, Mahony le escribió una carta a Rivera Carrera, reprochándole que no le hubiera advertido sobre las tendencias de su sacerdote y pidiéndole que lo ayudara a encontrarlo para entregarlo a la justicia estadunidense.
Y Rivera le contestó, en otra misiva, que le había perdido la pista: “No estoy en la posibilidad de localizarlo y mucho menos de poder enviar por la fuerza a que comparezca en los tribunales”. (Proceso 1513.)
Todavía el 29 de noviembre del año pasado, Rivera Carrera aseguró al periódico El Universal: “Ni antes ni ahora he encubierto a nadie sobre algún crimen, y menos sobre pederastia”.
–¿Cuándo fue la última vez que vio o habló con Aguilar? –se le preguntó.
–Cuando él decidió irse a Los Ángeles, California, hace unos 18 años.
En esa entrevista, Rivera Carrera reconoció que el cura estuvo en la arquidiócesis de México, donde abusó sexualmente del joven Joaquín Aguilar, en 1994. Pero aseguró que huyó de la arquidiócesis cuando él fue nombrado arzobispo, a mediados de 1995. “Salió un día o dos antes de que yo llegara”, dijo.
Nunca aclaró el cardenal Rivera cómo es que su sacerdote fue admitido en la arquidiócesis por su antecesor. ¿Él mismo se lo pidió a Corripio Ahumada? ¿Le advertiría de los antecedentes del párroco? ¿Por qué Corripio llegó al grado de darle una parroquia? ¿O acaso el sacerdote logró evadir todo control?
El reportero intentó hablar con el cardenal Corripio para saber su versión. Fue prácticamente imposible. “Está muy enfermo y tiene 87 años de edad. No puede ya sostener una conversación y acaban de amputarle su pie derecho”, señaló su asistente, la religiosa Silvia García.
La versión que da el actual vocero del arzobispado, el sacerdote Hugo Valdemar, es que Corripio “prácticamente no gobernó la arquidiócesis durante sus dos últimos años en funciones. En esa época, se dio bastante anarquía en cuanto a la entrada y salida de sacerdotes”.
De cualquier manera, el cura Nicolás seguía dependiendo de la autoridad de Rivera Carrera. El Código de derecho canónico claramente estipula, en su canon 265, que “es necesario que todo clérigo esté incardinado en una iglesia particular… de modo que de ninguna manera se admitan clérigos acéfalos o vagos”.
Y el 271 agrega:
“El obispo diocesano puede conceder a sus clérigos licencia para trasladarse a otra iglesia particular por un tiempo determinado, que puede renovarse sucesivamente, de manera, sin embargo, que esos clérigos sigan incardinados en la propia iglesia particular.”
Inercia e impunidad
La parroquia del Perpetuo Socorro, de la que fue titular el padre Nicolás, está en una zonaDistrito Federal, cerca de la estación Tacuba del metro. Adorna su fachada un enorme vitral circular con la imagen del Buen Pastor.
Algunos feligreses sitúan allá por el 92 la fecha de su llegada. Ignoran si entonces ya tendría la titularidad del templo, pues siempre se ocultó su identidad y su cargo exacto.
“Nunca supimos de los antecedentes del padre. Sólo nos dijeron que venía de Michoacán y que sería el párroco suplente”, recuerda el joven Joaquín Aguilar, quien lo empezó a tratar justamente en esa parroquia, antes de que el sacerdote abusara de él.
Joaquín Aguilar, por cierto, demandó en septiembre pasado, ante una Corte de Los Ángeles, al cardenal Rivera Carrera, por haber encubierto al sacerdote pederasta.
Y del Directorio eclesiástico de toda la República Mexicana, editado en febrero de 1995, se infiere que el cardenal estuvo al tanto del traslado de su sacerdote a la arquidiócesis de México. Ahí se señala que la información manejada –así como el financiamiento de la obra– fue gracias a la “ayuda” del “venerable episcopado”.
La recopilación de los datos del voluminoso directorio –mil 650 páginas, editadas en dos tomos– fue dirigida por monseñor Jorge Durán Piñeyro, canónigo de la Catedral de México y quien dedica así su trabajo al Papa Juan Pablo II:
“Sumo Pontífice... recibid este insignificante trabajo que os ofrecemos como muestra de amor, veneración y sumisión absoluta, no sólo del suscrito, sino de todo nuestro episcopado, clero y fieles de toda esta gran República Mexicana que ama a Cristo Rey y a Santa María de Guadalupe.”
Para Elio Masferrer, el hecho de que al padre Nicolás se le haya dado una parroquia, pese a sus abusos sexuales, refleja que los miembros del clero aún gozan de cierto “fuero” que les da impunidad.
“Tengo entendido que contra el sacerdote había hasta pedidos de deportación, pero la justicia mexicana no les dio cabida; mientras que, en la estructura del episcopado, se le dio una parroquia. Esto demuestra que los ministros de culto aún gozan de cierto fuero, a pesar de que el fuero eclesiástico se eliminó con las Leyes de Reforma”, dice el investigador.
–¿A qué se debe esta prevalencia?
–A que la mentalidad del país y de la Iglesia católica tarda en cambiar. Anteriormente, por ejemplo, la Iglesia se consideraba como una sociedad perfecta creada por Dios, pero a partir del Concilio Vaticano II reconoció que era una institución humana susceptible de tener errores.
“Sin embargo, aún hay inercias que se resisten a los cambios. El caso del padre Nicolás es un claro ejemplo de que la institución eclesiástica aún se niega a aceptar los errores de sus sacerdotes y de que no considera a los laicos como miembros de la Iglesia con derechos plenos. Sí, la institución todavía carece de una noción de respeto hacia sus feligreses.”
http://www.proceso.com.mx/
Información Legal
Thursday, January 7, 2010
CANON SEGUNDO DE LA "TAXA CAMARAE"
"Si el eclesiástico, además del pecado de fornicación, pidiese ser absuelto del pecado contara natura o de bestialidad, debera pagar [a las arcas papales] 219 libras, 15 sueldos. Mas si solo hubiese cometido pecado contra natura con ninos o con bestias y no con mujer, solamente pagara 131 libras, 15 sueldos"
[Canon segundo de la Taxa Camarae, promulgada por el Papa Leon X]
Que es lo que vemos detras de la cara de piedad y las sotanas? vemos una apariencia de piedad solamente y claramente se nota el interes real, que no se puede ocultar porque no tiene otro nombre lo que exige la ley vaticana a sus subyugados sacerdotes, obligados en todo tiempo a beneficiar las arcas vaticanas, a cambio de ese servicio que hacen tienen lo que el Papa puede ofrecerles, su protección, su encubrimiento, sus riquezas, la aceptación ante todo el mundo, los lujos y beneficios que obtienen por ser los representantes del Papa, porque de Cristo no son representantes. El verdadero representante de Dios, es aquel ministro que obedece a los mandamientos de Cristo, uno de esos primeros mandamientos es que debe ser casado, marido de una sola mujer, que no sea un borracho, que sepa educar a sus hijos. Que curioso es que los sacerdotes católicos no tienen las características de los Ministros bíblicos de Cristo, un sacerdote del clero romano es todo lo contrario, o tiene las características opuestas, le dan la contra al evangelio, haciendo a un lado lo que dicen las sagradas escrituras, invalidando asi el ministerio cristiano y poniendo el de ellos mismos. pueden preguntarse Ustedes ?Por que la biblia no menciona la palabra Papa, o Cardenal? ?Por que no se casan? ?Por que muchos fieles católicos miran a los sacerdotes en las cantinas e inclusive exediendose en la dosis del vino de consagrar?
?Porque los ponen al frente de una iglesia si no saben gobernar su casa y sus hijos?
?A caso el colegio de cardenales junto con el papa no han leido o tomado en consideración la carta primera del Apóstol Pablo a Timoteo, dándole claras y precisas instrucciones de cuales son las normas para un Obispo? bueno amigos, hay mucho de que hablar, hasta la próxima.
Wednesday, January 6, 2010
MIGUEL HIDALGO MURIO EXCOMULGADO
El pasado 30 de agosto, el arzobispado de México dio a conocer su postura en torno a la excomunión y degradación de los curas Miguel Hidalgo, “Padre de la Patria”, y José María Morelos, “Siervo de la Nación”, respectivamente, en el contexto de los festejos del Bicentenario de la Independencia a celebrarse este año.
El sacerdote Gustavo Watson, director del archivo histórico del arzobispado, declaró que los próceres de la Independencia “no murieron excomulgados, sino en condición de sacerdotes, y por lo mismo es necesario hacer en los libros de historia las correcciones del caso” (La Crónica, 31 de agosto de 2009).
En su obstinación por limpiar su pasado, la jerarquía católica pretende reescribir la historia de México recurriendo a la tergiversación de los hechos; procura deslindarse del juicio de la historia, cuando fue la Iglesia católica quien se opuso y combatió al movimiento de Independencia: condenó a los insurgentes, aplicó juicio inquisitorial a los sacerdotes que simpatizaban con aquéllos, celebró misas con Te Deum las victorias de los realistas y negó la absolución a quienes comulgaban con las ideas de libertad.
Excomuniones de Hidalgo
La jerarquía católica afirma que la excomunión decretada por Manuel Abad y Queipo en 1810 no fue válida, bajo el argumento de que éste era obispo electo de Valladolid, Michoacán, sin la correspondiente consagración episcopal.
Al hablar de la excomunión de Hidalgo, es obligado remitirse a un “conjunto de edictos de excomunión”. No es correcto hablar de uno –como pretende la jerarquía católica– cuando están documentados por lo menos seis, de diferentes obispos, en donde sistemáticamente se descalifica al “Padre de la Patria”; se agregan a aquéllos, el juicio inquisitorial y la degradación sacerdotal de la que fue objeto.
Manuel Abad y Queipo publicó, el 24 de septiembre de 1810, un edicto en el que excomulgaba al Cura de Dolores y a sus partidarios:
“Un sacerdote de Jesucristo […] el Cura de Dolores don Miguel Hidalgo, levantó el estandarte de la rebelión y encendió la tea de la discordia y la anarquía, y seduciendo a una porción de labradores inocentes, les hizo tomar las armas…
En este concepto, y usando de la autoridad que ejerzo como Obispo electo y Gobernador de esta Mitra, declaro que el referido D. Miguel Hidalgo, Cura de Dolores y sus secuaces […] son perturbadores del orden público, seductores del pueblo, sacrílegos y perjuros, y que han incurrido en la excomunión mayor del canon* Siquis Suadente Diabolo […] Los declaro excomulgados vitandos, prohibiendo, como prohíbo, el que ninguno les dé socorro, auxilio y favor, bajo pena de excomunión mayor ipso facto incurrenda”.[1]
La anterior excomunión fue ratificada por otros obispos, entre ellos el arzobispo de México, Francisco Javier Lizana y Beaumont. Como hubo quien pusiera en tela de juicio la legitimidad de Abad y Queipo, por haber sido nombrado por la Regencia,[2] el arzobispo Lizana expidió un edicto el 11 de octubre de 1810 en el que declara que la censura del obispo electo era válida e impuesta conforme a los cánones:
“Nos, D. Francisco Javier de Lizana y Beaumont, arzobispo de México […] Habiendo llegado a nuestra noticia que varias personas de esta ciudad de México y otras poblaciones del arzobispado disputan y por ignorancia o malicia han llegado a afirmar no ser válida ni dimanar de autoridad legítima la declaración de haber incurrido en excomunión las personas respectivamente nombradas e indicadas en el Edicto que con fecha de 24 de septiembre último expidió y mandó publicar D. Manuel Abad y Queipo […] por lo cual hacemos saber que dicha declaración está hecha por un superior legítimo con entero arreglo a derecho, y que los fieles cristianos están obligados […] bajo pena de pecado mortal y de quedar excomulgados, a la observancia de lo que la misma declaración previene, la cual hacemos también Nos por lo respectivo al territorio de nuestra jurisdicción […]. Mandamos por el presente Edicto, bajo pena de excomunión mayor ipso facto incurrenda, que no se dispute la mencionada declaración de excomunión hecha y publicada por el obispo electo”. [3]
En este tenor, el jesuita José Gutiérrez Casillas, en su obra Historia de la Iglesia en México ─que cuenta con las debidas licencias eclesiásticas─ aporta un dato concluyente: “Abad y Queipo fue ciertamente dispensado de la irregularidad de su nacimiento, pues era hijo natural. Además la elección como obispo fue válida y legítima”. [4]
El arzobispo de México, días antes de la citada ratificación, había dirigido una exhortación a los habitantes de su diócesis, el 28 de septiembre de 1810, en la que les prohibía “que se unieran a la revolución”,[5] asemejando a Hidalgo con el anticristo:
“Al frente de los insurgentes se halla un ministro de Satanás, preconizando el odio y exterminio de sus hermanos y la insubordinación al poder legítimo. Mirad qué precursor del anticristo se ha aparecido en nuestra América para perdernos […] Yo no puedo menos de manifestaros que semejante proyecto no es ni puede ser de quien se llama cristiano […] Si el observar lo que él mismo nos manda os conducirá al cielo, el practicar lo contrario [luchar por la Independencia] os llevará infaliblemente al infierno”.[6]
Los obispos de Guadalajara, Antequera (Oaxaca) y Puebla, siguiendo el ejemplo del arzobispo Lizana, expidieron sus propios edictos de excomunión.
El obispo de Guadalajara, Juan Ruiz y Cabañas, en su edicto del 24 de octubre de 1810, escribió: “…adoptamos y vibramos la misma censura [excomunión] que fulminó el obispo de Valladolid…”.[7] En otra exhortación episcopal, dicho prelado etiquetaba a los insurgentes de “apóstatas, cismáticos, perjuros, sediciosos, seductores y opositores a Dios, la Iglesia y la religión”..[8]
Los obispos Antonio Bergosa y Manuel González del Campillo, de Antequera y Puebla, respectivamente, dictaron sendas excomuniones al interior de sus diócesis.[9] En lo sucesivo, otros documentos episcopales condenaron a los insurgentes, a quienes acusaron de herejes, ladrones, ignorantes, sacrílegos y otros tantos calificativos. Vieron a la insurgencia como una “enfermedad”, y a los insurgentes como “cetáceos, animales mitológicos y encarnaciones de Satanás”.[10]
Manuel López Gallo, en su libro Economía y Política en la historia de México, transcribe una de las “excomuniones”:
“…Que el Padre que creó el hombre le maldiga; que el Hijo que sufrió por nosotros le maldiga; que el Espíritu Santo que se derrama en el bautismo le maldiga; que la Santa Cruz de la cual descendió Cristo triunfante sobre sus enemigos le maldiga; que María Santísima, Virgen siempre y Madre de Dios, le maldiga […] Sea condenado Miguel Hidalgo y Costilla en dondequiera que esté, ya sea en la casa, en el campo, en el bosque, en el agua o en la Iglesia. Sea maldito en vida y muerte. Sea maldito en todas las facultades de su cuerpo. Sea maldito comiendo y bebiendo, hambriento, sediento, ayunando, durmiendo, sentado, parado, trabajando o descansando y sangrando. Sea maldito interior y exteriormente; sea maldito en su pelo, sea maldito en su cerebro y en sus vértebras, en sus sienes, en sus mejillas, en sus mandíbulas, en su nariz, en sus dientes y muelas, en sus hombros, en sus manos y en sus dedos. Sea condenado en su boca, en su pecho, en su corazón, en sus entrañas y hasta en su mismo estómago. Sea maldito en sus riñones, en sus ingles, en sus muslos, en sus genitales, en sus caderas, en sus piernas, sus pies y uñas. Sea maldito en todas sus coyunturas y articulaciones de todos sus miembros; desde la corona de su cabeza hasta la planta de sus pies, no tenga un punto bueno. Que el Hijo de Dios viviente con toda su majestad, le maldiga, y que los cielos de todos los poderes que los mueven, se levanten contra él, le maldigan y le condenen, a menos que se arrepienta y haga penitencia. Amén, así sea, Amén”.[11]
El juicio inquisitorial de Hidalgo
El Tribunal de la Inquisición presentó 53 cargos contra Hidalgo, [12] excepto la acusación de concubinato ─en el que incurría la mayor parte de sacerdotes, incluidos los miembros del propio tribunal─ atribuyéndole delitos de todo género “contra la fe”: “herético, apóstata, impío, materialista, deísta, libertino, insurgente, cismático, judaizante, luterano, calvinista, criminal, violador de las leyes divinas y humanas, sacrílego, implacable enemigo del cristianismo y del Estado…”.[13]
El 13 de octubre de 1810, la Inquisición excomulgó a Hidalgo,[14] acusándolo de “intenciones subversivas, malicia, depravación, avaricia, infamia, envidia, proclividad al crimen, animadversión, engaño y perfidia”.[15]
La persecución del tribunal del Santo Oficio hacia los próceres de la Independencia fue más allá de los citados edictos de excomunión; al caer los jefes insurgentes en sus manos, fueron sometidos con saña a denigrantes procesos, acusándoles de todos los males posibles y, por último, victimados, tras infligirles crueles torturas.
Degradación sacerdotal
El proceso degradatorio de Hidalgo se llevó a cabo el 29 de julio de 1811, en Chihuahua. El derecho canónico de la época prohibía, bajo pena de excomunión, privar de la vida a un eclesiástico, por lo que el alto clero tuvo que proceder a la degradación sacerdotal del “Padre de la Patria”. El doctoral de la Iglesia de Durango, Francisco Fernández Valentín, fue el responsable del acto en comento. Mientras le arrancaba la sotana y el alzacuello, pronunció las siguientes palabras:
“Por la autoridad de Dios Omnipotente, Padre, Hijo y Espíritu Santo y la nuestra, te quitamos el hábito clerical, te desnudamos del adorno de la religión y te despojamos de todo orden, beneficio y privilegio […] y por ser indigno de la profesión eclesiástica, te devolvemos con ignominia al estado seglar”.[16]
Fernández Valentín raspó con un cuchillo la piel de la cabeza del reo, las palmas de sus manos, las yemas de sus dedos y cortó parte de su cabello, con el fin de “despojarle” del orden sacerdotal.
Hidalgo fue fusilado en Chihuahua, como generalísimo del ejército insurgente, el 30 de julio de 1811, después de haber sido degradado de sacerdote. El fusilamiento del “Padre de la Patria” fue celebrado el 10 de agosto de 1811 por el clero de México con Te Deum solemne.[17] Como la palabra “escarmiento” y “advertencia” estaban a la orden del día, los cuerpos de Hidalgo, Allende, Aldama y Jiménez fueron decapitados, y las cabezas conducidas a la ciudad de Guanajuato, en donde fueron clavadas en garfios y colocadas en los cuatro ángulos de la Alhóndiga de Granaditas.[18]
La Institución religiosa que persiguió, juzgó y entregó a la muerte a Hidalgo y compañeros de lucha, con todo su poderío, reconoció la Independencia de México hasta 1836. Este es el pasado que la Iglesia católica quisiera que el pueblo de México olvidara.
Guadalajara, Jalisco, 04 de enero de 2010
Responsable de la publicación:
Iglesia La Luz del Mundo A. R.
Comunicación Social
* Los énfasis en negritas son nuestros.
[1] Gabriel Méndez Plancarte, Hidalgo: Reformador intelectual y libertador de esclavos, Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, Morelia, 1982, pp. 108-109.
[2] José Gutiérrez Casillas S. J., Historia de la Iglesia en México, Porrúa, México, 1974, p. 225.
[3] Antonio Pompa y Pompa, Procesos inquisitorial y militar seguidos a D. Miguel Hidalgo y Costilla, Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, Morelia, pp. 148-149.
[4] Gutiérrez, op. cit., p. 225.
[5] Ídem.
[6] Genaro García, “El clero de México y la guerra de Independencia”, en Documentos inéditos o muy raros para la historia de México, Biblioteca Porrúa n. 60, Porrúa, p. 386.
[7] Ídem, p. 114.
[8] Ana Carolina Ibarra, El Cabildo catedral de Antequera, Oaxaca y el movimiento insurgente, El Colegio de Michoacán, Zamora, 2000, p.214.
[9] Fernando Pérez Memen, El Episcopado y la Independencia de México, Jus, México, p. 81.
[10] Ibarra, op. cit., p. 214.
[11] Manuel López Gallo, Economía y política en la historia de México, Caballito, México, 1965, pp. 110-111.
[12] Jesús Amaya, El Padre Hidalgo y los suyos, Lumen, México, 1952, p.. 105.
[13] I. Grigulévich, La Iglesia católica y el movimiento de liberación en América Latina, Progreso, Moscú, 1984, p. 131.
[14] Claudia Sierra Campuzano, Historia de México a la luz de los especialistas, Esfinge, México, 2001, p. 145.
[15] Grigulévich, op. cit., p. 131.
[16] Luis Rodríguez Nájera, Las Leyes de México y la Iglesia católica romana, Guadalajara, 1968, pp. 28-30.
[17] Grigulévich, op. cit., p. 133.
[18] Ernesto Lemoine, “Nueva España a principios del Siglo XIX”, en Historia de México, Tomo VIII, Salvat, México, 1979, p. 1689.
Tuesday, January 5, 2010
COMPARACIÓN BÍBLICA SOBRE LA PEDERASTIA
Si bien la pederastia es por definición el abuso sexual que se hace contra un niño y también el que comete ese crimen se cataloga por los diccionarios como un sodomita, palabra que surge en la antigua ciudad de Sodoma y Gomorra las cuales estaban llenas de gente perversa que practicaban la homosexualidad Deuteronomio 23:17 No haya ramera de entre las hijas de Israel, ni haya sodomita de entre los hijos de Israel, además dice en Levíticos 18:22 No te echarás con varón como con mujer; es abominación. Era una práctica sexual que Dios reprobaba y prohibía a todo miembro del pueblo de Israel, era evidente que Dios quería guardar la salud mental y sexual de todos ellos. La sentencia para esas dos ciudades fue el ser quemadas y así lo hizo Dios, ahora hablando en la época del apóstol Pablo vemos como también da una sentencia a todos los que practicaban la homosexualidad y les gustaba echarse con hombres 1Corintios 6:9 ¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los afeminados, ni los que se echan con varones,…ni los estafadores, heredarán el reino de Dios. Ahora quiero mostrarles también otro texto bíblico donde precisamente se refiere el apóstol Pablo a los Romanos y da una sentencia profética acerca de lo que iba a acontecer con el clero Romano, examínalo con detalle y compáralo a lo que se oye y se lee en los noticieros y periódicos de circulación mundial acerca del Clero Romano:
Romanos 1:21 Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido.
22 Profesando ser sabios, se hicieron necios,
23 y cambiaron la gloria del Dios incorruptible en semejanza de imagen de hombre corruptible, de aves, de cuadrúpedos y de reptiles.
24 Por lo cual también Dios los entregó a la inmundicia, en las concupiscencias de sus corazones, de modo que deshonraron entre sí sus propios cuerpos,
25 ya que cambiaron la verdad de Dios por la mentira, honrando y dando culto a las criaturas antes que al Creador, el cual es bendito por los siglos. Amén.
26 Por esto Dios los entregó a pasiones vergonzosas; pues aun sus mujeres cambiaron el uso natural por el que es contra naturaleza,
27 y de igual modo también los hombres, dejando el uso natural de la mujer, se encendieron en su lascivia unos con otros, cometiendo hechos vergonzosos hombres con hombres, y recibiendo en sí mismos la retribución debida a su extravío.
28 Y como ellos no aprobaron tener en cuenta a Dios, Dios los entregó a una mente reprobada, para hacer cosas que no convienen;
29 estando atestados de toda injusticia, fornicación, perversidad, avaricia, maldad; llenos de envidia, homicidios, contiendas, engaños y malignidades;
30 murmuradores, detractores, aborrecedores de Dios, injuriosos, soberbios, altivos, inventores de males, desobedientes a los padres,
31 necios, desleales, sin afecto natural, implacables, sin misericordia;
32 quienes habiendo entendido el juicio de Dios, que los que practican tales cosas son dignos de muerte, no sólo las hacen, sino que también se complacen con los que las practican.
Hoy en día el clero católico quiere decir que este mal no existía antes pero sabemos que no es así, sino que sabemos que en la historia de la Institución Católica Romana, desde que se prohibió que los sacerdotes se casaran comenzaron con toda su astucia a buscar el placer sexual que habían perdido los que abrazaban el sacerdocio católico. La raíz de la perversa ley del Celibato también la conocemos y se llama avaricia, codicia, amor al dinero que es la raíz de todos los males del hombre. Así lo hizo el papado un negocio redondo, en el cual no había modo de que se compensara monetariamente a las familias de los sacerdotes si ya con el celibato sacerdotal se quitaba esta salida de dinero; de este modo las arcas vaticanas se enriquecían mas y mas. Pero también hemos oído y leído en las noticias como ha habido salidas millonarias de la institución católica en todo el mundo para silenciar los miles de abusos cometidos por sacerdotes que disque practican el celibato sacerdotal. ¿Usted que opina?
Monday, January 4, 2010
PALABRA DEL DIA: PEDERASTIA
(Del gr. παιδεραστία).
1. f. Abuso sexual cometido con niños.
2. f. sodomía.
Definición tomada del diccionario de la Real Academia Española.
Nota: Es un crimen cometido mayormente por sacerdotes católicos enfermos de la mente, es una de las característica producidas por el celibato sacerdotal impuesto por la Institución Católica Romana, apoyada celosamente y también encubiertamente por el Papa Benedicto XVI. !!!Es el secreto a voces mas grande de toda la Tierra.!!!
ATAQUE AL PAPA BENEDICTO XVI [TOMA DE OTRO ANGULO]
Monday, December 28, 2009
CANCION: "WAR" PELEAR CONTRA EL VERDADERO ENEMIGO
Sinead O'Connor prosigue su campaña contra la Iglesia
La cantante, antes de la disculpa del Papa Benedicto XVI, pedía su dimisión por los abusos que silenció la Iglesia
REUTERS - Dublin - 11/12/2009
La polémica cantante Sinead O'Connor lo ha vuelto a hacer. La artista no ha cambiado su actitud contra la Iglesia Católica y pidió la dimisión del Papa de Benedicto XVI en un email dirigido a un periódico irlandés el pasado martes, con anterioridad a la reunión entre líderes de la Iglesia Irlandesa y el Papa en el Vaticano.
Dos días antes de que Benedicto XVI condenara públicamente, a través de su portavoz Federico Lombardi, los casos de pedofilia en Irlanda, la cantante emprendía su particular campaña y le instaba a abandonar su puesto por el silencio que durante 30 años había guardado la institución eclesiástica entorno al problema.
En la misiva O'Connor, conocida por quemar en televisión, hace años, una fotografía del Papa Juan Pablo II, expresó que:
"La Iglesia no ha tenido ningún problema en expresar sus opiniones cuando queríamos anticonceptivos o el divorcio ", ha dicho O'Connor. "No hay problema criticar el El Código Da Vinci. No hay problema criticar Naomi Campbell por usar una enjoyada cruz. (...) Sin embargo, cuando se trata de los males realizado por los pedófilos vestidos de sacerdotes, la Iglesia mantiene su silencio. Es grotesco, increíble y extraño. Ellos no quieren decir nada, pero son el
mal".
Friday, December 18, 2009
LAS GUADALUPANAS DE MEXICO Y ESPANA
Publicado por La Mujer de Púrpura en 09:09 . sábado 12 de diciembre de 2009
Etiquetas: Virgen de Guadalupe
Sabado 12 de Mayo del 2009 Revista PROCESO N° 1414, 7 de Diciembre de 2003
Sanjuana Martínez y Rodrigo Vera
Desde hace siete siglos, en la provincia española de Extremadura se venera a la Virgen de Guadalupe. Su imagen fue llevada a la Nueva España por los primeros evangelizadores, lo que dio origen a la guadalupana mexicana. Los encargados del Monasterio de Guadalupe están convencidos: La Guadalupe de México se inspiró en ésta de España, y las apariciones al indio Juan Diego sólo son una "preciosa narración". Y agregan que es tal la similitud entre ambas vírgenes, que las autoridades de la Basílica prácticamente no quieren saber nada de la española.

Extremadura, España.- Para historiadores y autoridades eclesiásticas de esta provincia española, el culto a la Virgen de Guadalupe, imagen que aquí se venera desde hace siete siglos, fue llevado a la Nueva España por los primeros evangelizadores, lo que dio origen a la Guadalupana de México. Sin embargo, sostienen, esta imagen fue desligada totalmente de la original mediante "leyendas" y supuestas apariciones en el cerro del Tepeyac, que incluso la transformarían en símbolo de identidad nacional.
Fue tanto el afán por desligar a la Virgen del Tepeyac de la de Extremadura que, actualmente, las autoridades de la Basílica de Guadalupe ni siquiera tienen contacto con los franciscanos que aquí custodian el imponente Monasterio de Guadalupe, donde se encuentra la antiquísima Virgen española, que era venerada por Cristóbal Colón y Hernán Cortés.
El historiador Fray Sebastián García, actual cronista del monasterio, dice a Proceso: "En México, las autoridades de la Basílica de Guadalupe no aceptan la vinculación histórica de aquella Virgen con la nuestra. Y la mayoría de los mexicanos cree que su Virgen de Guadalupe es la única; ignoran que la original se encuentra aquí".
¿No hay entonces ninguna relación entre la Basílica y este monasterio?
--No, ninguna. Esto no quiere decir que haya hostilidad. Simplemente no tenemos ninguna comunicación. ¡No hay nada! Y nosotros no tenemos ningún ánimo de confrontar.
--Algún intercambio religioso debe haber entre los dos santuarios guadalupanos...
--No, no, ninguno. A los mexicanos que vienen, simplemente se les atiende muy bien. Y mire, aquí han llegado obispos de México a visitar a nuestra señora de Guadalupe, pues saben que aquí está la raíz de la Virgen mexicana. Recuerdo, sobre todo, al hoy cardenal Javier Lozano Barragán, quien, siendo obispo de Zacatecas, realizó una visita a nuestro monasterio y conversando nos dijo: "Aquí están nuestras raíces". Claro que ya en público cambian su discurso.
--¿La devoción guadalupana de México salió entonces de aquí?
--Por supuesto. Y no sólo salió a México, sino a toda América, donde existen muchos santuarios dedicados a Santa María de Guadalupe: en Perú, Colombia, Bolivia, Ecuador... Cristóbal Colón visitaba este monasterio y era devoto de la Virgen. En su honor, le puso Guadalupe a una isla que descubrió en Las Antillas. Cada año, todavía viene al monasterio una peregrinación de esa isla. Hernán Cortés y otros conquistadores eran de Extremadura y veneraban también a la imagen, a la que Cortés usó en el estandarte con el que entró a Tenochtitlán, que aún se conserva en el museo del Castillo de Chapultepec.
"En aquel tiempo, ésta era la Virgen más venerada en toda Europa. Los reyes católicos Isabel y Fernando solían visitar el monasterio; incluso aquí llegaron a reunirse con Colón. De todo esto hay una vasta documentación. Y yo he escrito libros y artículos sobre el asunto."
Fray Sebastián charla con los reporteros en su amplio despacho, situado en lo alto de una de las torres del monasterio. La intensa luz entra por una ventana gótica desde la que se domina la sierra de Villuercas. Abajo se ven los techos de teja, las casas enjalbegadas de Guadalupe; el pequeño poblado de 2 mil habitantes que circunda al monasterio.
Autor de Guadalupe de Extremadura en América y Guadalupe, historia, devoción y arte, el religioso franciscano es también el bibliotecario del monasterio. Tiene 76 años, y sobre su suéter azul luce el blanco alzacuello. Deambula un momento entre los viejos óleos que decoran las paredes. Luego, señala:
"El Papa Juan Pablo II vino a visitarnos en noviembre de 1982. Es indiscutible la estima tan grande que le tiene a la Virgen de Guadalupe de México. Pero se dio cuenta de que aquí están sus orígenes. Dijo que antes de haber ido a la Basílica del Tepeyac, debió haber venido aquí para comprender mejor la devoción mexicana."
--¿La Guadalupe de Extremadura despierta la misma devoción que la Guadalupe de México?
--No, nosotros recibimos mucho menos fieles, en parte porque estamos aislados entre montañas. Cuando llega una peregrinación de 3 mil gentes, nos las vemos negras para atenderla. En cambio, la Basílica de Guadalupe está en una moderna ciudad que tiene varios millones de habitantes y cuenta con todos los servicios.
--¿Cuántos fieles reciben ustedes al año?
--Alrededor de medio millón. Cifra muy menor a la de quienes van al santuario del Tepeyac, cuya Virgen además se convirtió en un símbolo nacional, en un signo de la identidad mexicana. La copia se ha hecho más famosa que la original. O podríamos decir, valga la expresión, que la hija es más que la madre.
La Virgen del coro
Una carretera sinuosa trepa la sierra de Villuercas, coronada por filosas puntas de roca. Aquí y allá se ven olmos, olivos cargados de racimos. Las ovejas pastando dan vida al solitario paisaje extremeño. Más allá se distinguen por fin las torres almenadas del enorme monasterio, también de roca, levantado durante los siglos XIV y XV.
Sus interiores son suntuosos. Fue declarado por la Unesco, en 1993, patrimonio de la humanidad. Sus salones albergan ricas colecciones de libros de coro y ornamentos religiosos atiborrados de joyas. Atesora también pinturas de renombrados artistas, como Zurbarán, El Greco, Goya, Rubens...
En una cámara especial se exhiben los relicarios, mantos y coronas de la Virgen de Guadalupe. De ahí, lo más preciado son, sin duda, sus coronas en oro y plata, cada una adornada con miles de diminutas piedras preciosas: diamantes, esmeraldas, perlas, zafiros...
Y en lo alto del altar luce la venerada imagen de Santa María de Guadalupe, cubierta con ricos ropajes y sosteniendo un niño Dios y un cetro de oro. Es una Virgen negra, de estilo románico. Algunos códices remontan su origen al siglo primero del cristianismo. Investigaciones posteriores indican, sin embargo, que un autor anónimo la talló en madera de cedro, en el siglo XII.
Se dice que, para evitar su profanación, la escultura estuvo enterrada durante la conquista árabe aquí cerca, en la riberas del río Guadalupe -palabra que se castellanizó del árabe wad al luben (río escondido)-, hasta que la encontró un pastor llamado Gil Cordero. La leyenda empezó a hablar de apariciones marianas por boca de peregrinos, poetas y predicadores. Lo cierto es que al principio se le construyó una ermita, que con el tiempo se transformaría en el actual monasterio gótico y mudéjar.
... Y a la Virgen, como al río, se le llamó Guadalupe.
--¿Por qué eligieron a la del coro para evangelizar América?
--Porque eran muy celosos con su imagen titular. Muy reservados en ese aspecto, temían que otros santuarios la reprodujeran con exactitud y la colocaran en sus altares. Eso pasó con la guadalupana de México, que pintó el indio Marcos Cipac, pero tomando como modelo a nuestra Virgen del coro.
La Guadalupe del coro está situada frente al altar, hasta el otro extremo de la nave del santuario. Mira de frente a la imagen titular... Y sí, es muy similar a la Virgen del Tepeyac: rayos dorados salen detrás de su manto, y bajo sus pies hay una luna sostenida por un querubín. La diferencia es que ésta lleva al niño Dios en su regazo.
Explica fray Sebastián: "Es ésta una Inmaculada Concepción tallada en madera. De estilo gótico flamenco, muy extendido en la Europa de los siglos XV y XVI".
--¿Por qué la de México no lleva niño?
--Porque los misioneros vieron que los indígenas no estaban capacitados para comprender la concepción virginal de Cristo. Y para no meterse en barullos, la pusieron sin niño.
Por su parte, el historiador Arturo Álvarez Álvarez, con base en documentos del siglo XVI, ha abundado sobre los inicios de la devoción guadalupana en el cerro del Tepeyac, promovida por los misioneros que levantaron ahí una ermita a la Virgen de Extremadura, la cual era atendida por los religiosos del convento de Santiago Tlatelolco.
En su investigación denominada El primer siglo guadalupano (México, 1524-1648), Álvarez reproduce las cartas escritas en la Nueva España por fray Diego de Santa María, por el sacerdote portugués Antonio Freyre y por el propio virrey Martín Enríquez, en las que dan cuenta de dicha devoción. Algunos de estos escritos están dirigidos al rey Felipe II, quien siempre estuvo al tanto de la evolución del culto guadalupano.
Estas misivas -recalca el investigador- jamás mencionan la aparición de la Virgen al indio Juan Diego, como tampoco la mencionan en sus escritos fray Bernardino de Sahagún y el primer arzobispo fray Juan de Zumárraga, quien, según la tradición mexicana, fue testigo directo del milagro de las rosas.
En entrevista, Arturo Álvarez dice convencido:
"La Guadalupe de México se inspiró en ésta de España. No hay ninguna duda. Y que me perdonen si lo digo con toda crudeza. Pero yo llevo más de 50 años estudiando el tema de las dos Guadalupes, y así fue. Los hechos son irrefutables."
--¿Y dónde queda entonces la aparición de la guadalupana al indio Juan Diego, en diciembre de 1531?
--Ésa es una preciosa narración que, en su tiempo, nadie conocía, ni el propio Zumárraga, hasta que fue escrita más de un siglo después. Y la historicidad de Juan Diego no se puede demostrar. Doy sólo un dato que constata que la de México se inspiró en la Virgen española: al principio, la festividad en el Tepeyac era el 8 de septiembre, que es cuando aquí festejamos a la Virgen extremeña. Ya después se cambió al 12 de diciembre, para ajustarla con la fecha que se pone en la leyenda de las apariciones. Dicho traslado debió realizarse por 1660.
--¿La Guadalupe de México es, entonces, obra del pintor Marcos Cipac, como sostienen algunos historiadores?
--Sí. Estoy totalmente convencido de ello. El indio Marcos fue uno de los más consumados pintores de ese tiempo, al grado de ser elogiado por el cronista Bernal Díaz del Castillo. Se inspiró en la Guadalupe del coro para pintar la Virgen radiada del Tepeyac.
Exaltación patriótica
Álvarez fue, durante 29 años, religioso franciscano y trabajó también en el monasterio de Guadalupe, donde se encargó de sus archivos históricos. Su pasión por el tema lo llevó a escribir el voluminoso libro La Virgen de Guadalupe en el mundo, así como Guadalupe en los clásicos y en los viajeros antiguos, en el que estudia las referencias que han hecho de la guadalupana poetas, dramaturgos, novelistas y viajeros, como Miguel de Cervantes, Luis de Góngora, Lope de Vega, Pedro Calderón de la Barca, Tirso de Molina y Miguel de Unamuno.
Lamenta que en México no quiera aceptarse el vínculo entre las dos Guadalupes, lo cual se debe, en gran parte, dice, a la "exaltación patriótica" que provocó la independencia de México, luego de que Miguel Hidalgo enarboló, en 1810, un estandarte con la Guadalupe del Tepeyac para convertirla en Virgen primigenia y símbolo nacional.
"Muchísimos mexicanos ignoran que en España está la Virgen original. Sería bueno que las dos Guadalupes se confraternizaran, que México y España realizaran reuniones sobre el asunto. Para nosotros es un orgullo la versión iconográfica y la fe que despierta la Virgen del Tepeyac, que eclipsó en gran medida a la Virgen de Extremadura. Aquí hemos intentado, en varias ocasiones, entablar una fraternidad."
--¿Por qué no se ha logrado?
--Principalmente por la reticencia de las autoridades de la Basílica de Guadalupe. No quieren admitir a la Virgen española. Yo mismo fui testigo de ese rechazo. Recuerdo, por ejemplo, que en 1950 llegó al monasterio el entonces arzobispo primado de México, don Luis María Martínez. Venía acompañado por un grupo de obispos y peregrinos mexicanos. Nos traían una imagen de la guadalupana de México que, con gran entusiasmo, colocamos en nuestro santuario.
"Preguntamos al arzobispo Martínez si podríamos, en correspondencia, enviar una escultura de nuestra Virgen para que se pusiera en la Basílica de Guadalupe. Nos dijo que sí, que con mucho gusto. De manera que encargamos la talla a un escultor de primera línea. Resultó una imagen preciosa, a la que se le colocó corona y cetro. Antes de mandarla a México, la imagen hizo un recorrido triunfal por todos los pueblos de Extremadura. La gente se volcaba en procesiones, se le hicieron festivales folclóricos, misas solemnes y otros actos devocionales. Embalada, la Virgen se embarcó a México. Pero al llegar a la Basílica del Tepeyac, se negaron a admitirla. Dijeron que ahí no podía estar. Para nosotros fue un golpe brutal."
--¿Qué fin tuvo esa Virgen?
--No sé dónde quedaría. Al principio, la relegaron a la capilla del hospital Español de la Ciudad de México. Yo la fui a ver en 1966. Habían desaparecido su cetro y su corona. Después, hace apenas tres años, volví a visitarla, pero ya no la encontré. Su lugar estaba vacío. Pregunté al capellán por la Virgen, pregunté a varias personas... todas me contestaron que no sabían nada.
"A nuestro monasterio también vino el arquitecto que levantó la nueva Basílica del Tepeyac, Pedro Ramírez Vázquez. Lo acompañaba su esposa. Como cualquier peregrino, besó el manto de la Virgen, recorrió el monasterio y conoció su historia. Al final, dijo:' Ahora comprendo por qué en México no quieren hablarnos de esta Virgen de Guadalupe'."
La leyenda, por encima de la historia
Actualmente, el monasterio está a cargo de 10 franciscanos, quienes se apoyan en un centenar de seglares para mantenerlo. El superior de esta comunidad religiosa es fray Guillermo Cerrato, delgado él, rostro anguloso, como salido de los cuadros de El Greco que decoran los macizos muros. Su sencilla vestimenta contrasta con la magnificencia de los tesoros que están bajo su cuidado.
"Toda esta riqueza en pinturas, esculturas, libros corales y joyas sirve para provocar y mantener la fe de un pueblo creyente", refiere mientras deambula por los corredores del claustro.
Cuenta que del siglo XIV al XVII se vivió el esplendor del monasterio. Entonces sólo lo igualaba el de Santiago de Compostela. Después vino una "época de abandono y decaimiento". Lo saqueó en 1808 el ejército invasor de Napoleón Bonaparte, y en 1835 padeció la desamortización de los bienes del clero. A partir de 1908, los franciscanos se instalaron en él.
Mientras fray Guillermo conversa, un puñado de fieles entra en procesión al santuario, llevan un pañuelo azul anudado al cuello. Se mezclan con un ruidoso grupo de escolares adolescentes, controlados por una monja que trae un silbato. Turistas extranjeros fotografían una antigua fuente circular.
"Muchas personas vienen atraídas por la historia y el arte que encierra el monasterio. Muchas otras se acercan por devoción. Unas y otras salen al final convencidas de que el centro de esta casa es el icono de la Virgen", comenta el superior. Coincide en que "la Virgen de México nació bajo la advocación de la Guadalupe de Extremadura". Y agrega que, si lo demuestra la historia, "al indio Juan Diego no se le pudo aparecer otra Virgen que no fuera la de Extremadura".
Como encargado del monasterio, fray Guillermo dice que procura mantener un "distanciamiento respetuoso" con las autoridades de la Basílica de Guadalupe en México, "para no abrir posibles heridas". Ese distanciamiento se mantuvo durante todo el proceso de canonización de Juan Diego, a quien finalmente el Papa hizo santo el año pasado. Los franciscanos se mantuvieron al margen de la pugna entre los llamados aparicionistas y antiaparicionistas que discutían la existencia del indígena.
El cronista fray Sebastián García revela que Guillermo Schulenburg, el abad que fue expulsado del Tepeyac por no creer en las apariciones de la guadalupana, un día le habló por teléfono para tratar el tema:
"Hablamos de todas esas cosas y de la posible canonización de Juan Diego. Yo le dije que el asunto de la Virgen del Tepeyac es una cuestión mexicana, que nosotros no teníamos por qué meternos en eso."
--¿Schulenburg quería que usted lo apoyara?
--No. Simplemente me pidió mi opinión. Y yo se la di. De eso hará unos cuatro años [1999].
--Y durante la investigación vaticana para canonizar a Juan Diego, ¿los consultó, a ustedes, la Congregación para la Causa de los Santos? ¿Envió investigadores a este monasterio?
--No, que yo sepa. Tal vez consultaron nuestros libros que se encuentran en cualquier biblioteca de España. Quizá no les convencieron. No lo sé. Al Vaticano lo que le interesaba era comprobar la existencia de Juan Diego y las apariciones del Tepeyac.
--¿No invalidan a esas apariciones el hecho de que la Guadalupe mexicana sea una copia de la de Extremadura?
--La devoción mexicana salió de aquí, ¡es cierto! Construimos una ermita en el Tepeyac, ¡es cierto! Y bueno, ya después pudo aparecerse la guadalupana, ¿por qué no? No son cosas contradictorias. En fin, nosotros respetamos mucho la decisión del Vaticano de canonizar a Juan Diego. El problema es que, en México, a la leyenda se le dio carácter de historia. Es una leyenda hasta el relato que habla de las apariciones, el Nican Mopohua.
--La aparición de la Virgen de Extremadura al pastor Gil Codero también es aquí una leyenda.
--¡Sí! ¡sí! ¡Por supuesto! Pero nosotros deslindamos muy bien lo que es leyenda de lo que es historia. Eso de que nuestra Virgen estuvo escondida cerca del río, durante la conquista árabe, tampoco lo podemos probar. No hay documentos al respecto. ¡Pura leyenda!
--¿A usted, como religioso de este santuario, no le causa problemas el decir que las apariciones de su Virgen son leyenda?
Fray Sebastián sonríe por la pregunta. Concluye de buen humor:
--Ningún problema. No pasa nada. Aquí las apariciones de la Virgen no son ningún dogma nacional. Lo que pasa es que allá, en México, son más puristas que el Papa.
Nota y entrevista publicada en Revista Proceso (México) N° 1414, 7 de Diciembre de 2003
